Elements ღ Capítulo Único

14 julio 2016

Elements ღ Capítulo Único



Una vez más me encuentro en esta situación de batalla y como siempre estoy odiando con toda mi alma a ese sujeto que me mira con satisfacción a través de esta gran mampara pero no me queda más que luchar para sobrevivir, sólo que esta vez espero hacerlo como las otras muchas veces.

—¡Youngjae!

El grito me pone en alerta una vez que recibo el golpe directo en mi rostro y me levanto para el contraataque. No pienso perder, no esta vez.

Una lucha de elementos es lo único que disfruta a los científicos e invitados hoy en día. Desde mucho antes se sabe que existían cuatro simples elementos de conocimiento mundial, pero al pasar los años todo fue una extensa experimentación que llegamos a ser una legión. No voy a mentir, me asusta, y lo hago por el hecho de que algún día, si lo estoy haciendo mal, me toque a uno de los que son inmunes a todos los inferiores. Yo soy uno de ellos y, mi amigo Daehyun, también lo es.

Creo que la corta vida antes de esto, me deja con un gusto a querer morir porque ya nada vale estar aquí hasta que llegó Daehyun. Él es mayor que yo en edad pero al entrar al proyecto, se volvió un chico muy retraído. No actúes como un robot, le dije alguna vez. Es ahí cuando nuestra amistad comenzó sin preámbulos y le enseñé algunas técnicas para adaptarse a su elemento. Su vida antes de entrar aquí también era muy bella, según sus relatos.

Ahora me pregunto el por qué habremos decidido entrar a algo como esto: ¿para ser un aporte a la humanidad? Eso es lo que pensaba y estuve muy equivocado. Y es que el tiempo en que ingresé y que nadie me instruyó, no me explicaron que esto era sólo entretenimiento de la ciencia. Estoy odiando la ciencia cuando era una de mis materias favoritas en secundaria y más culpa a las personas que conforman este proyecto.

He tratado de defenderme y escapar, pero claro, ellos son tan inteligentes como para anular todo poder dentro de la gran cápsula que llaman nuestro hogar. ¿Debería morir? Eso detendría todo el dolor que tengo.

—¡Youngjae no! —vuelvo a escuchar ese grito de mi amigo tras el cristal, horrorizándose ante mi posible muerte.

No es posible explicar como nuestras mentes se conectaron, simplemente lo hicieron y ya. Me causa una extrañez porque no somos compatibles en nada. Yo soy Hielo y él es Fuego; tan simple como eso y de eso llegamos a tener una gran conexión que ni los científicos logran adivinar a este punto y es una de las cosas más buenas excepto cuando te reclama cuando quieres morir.

No lo hagas —me dice mientras recibo golpe tras golpe del contrincante que resultó, para mi desgracia, otro de mis amigos.

No quiero matar a Jongup.

¿Entonces quieres dejarme solo?

No es eso. ¿Qué caso tiene que viva si siempre voy a tener en mi mente todas esas muertes en vano?

No me dejes solo.

No quiero hacerlo pero no tengo otra opción.

¡Claro que sí la tienes!

¿Qué opciones tendría en un lugar como este? Aquí sólo es luchar y eso conlleva a dos opciones más: vivir o morir.

—Lo siento, amigo —susurró Jongup tristemente mientras me estrangula con su brazo en mi cuello. Yo había elegido morir hace mucho tiempo y por Daehyun y las amistades, no lo hacía.

¡Te amo, Youngjae! ¡No puedes morir y dejarme aquí!

¿Y ahora me lo vienes a decir? ¿Eres idiota o qué?

Te estoy diciendo la verdad. Ahora intenta idear un plan para que salgas de esa situación, ¡ya!

¡Oh, maldición! ¿Por qué no tengo una conexión con Jongup también? Lo observo y lee mi mirada atentamente. Jongup había aprendido una genial habilidad para leer rostros, a pesar de que no era un elemento. Entendió un poco lo que quería transmitirle y sesó un poco su agarre en mi cuello.

—Tenemos que hablar —pronuncié.

—¿Cuál es tu plan? 

—Impresionante —abrí la boca y simulé un gemido doloroso.

—El plan ya, se están impacientando.

Observé la cara de disgusto de nuestro creador y claramente de la demás gente que se quedaba dormida o abucheaba. Respiré profundamente y proseguí a idear un plan que nos ayudara a ambos estar vivos, era tan complicado por el tiempo en mi contra.

—Intentaré congelarte en el momento que permitan utilizar los elementos.

—¿Quieres matarme?

—Eres elemento Tierra, sí, pero también aprendiste a fusionarte con ella y no sólo manipularla, ellos no lo saben. Hace lo posible por escapar mimetizándote con el suelo.

—¿Y si eso no funciona? —cuestionó desconfiado.

—Ambos estaremos muerto.

Vió en mi mirada que mi palabra se cumple. Yo era sincero con todos y quizás esa era una de las características que le encantaba a Bang Yongguk por decirle todo el odio que le tengo.

—Está bien.

Comenzamos a golpearnos incontable veces hasta sentir como los elementos recorrían por nuestras venas, el momento había llegado y congelé a Jongup como le había dicho. En segundos lo vi esparcirse como tierra por la figura, dejando la camiseta y pantalones como evidencia de que aún estaba ahí. Golpeé la figura de hielo y se destrozó en mil pedazos dejando a varios espectadores satisfechos y a varios despertando del bullicio, aplaudiendo como si lo hubieran visto todo. Tarados.

Este era mi día de suerte. Era la última batalla del día en la que salíamos dos vivos.

En la conexión con Daehyun le obligué a ayudar a Jongup a no salir fuera del rango permitido porque podía quedar atrapado y también que le llevara ropa de repuesto en su encuentro. Ahora, como Jongup estaba "muerto" debíamos idear un plan para su escapatoria que no sería para nada sencillo.

—Gran espectáculo, Youngjae —habló mi creador —. Aunque debo decir que demoraste más de la cuenta que la otra vez.

—Ese chico era muy fuerte.

—Tú lo eres más y lo has demostrado.

—Que más da —bufé —. Déjame salir.

—¿Salir?

—Es la última batalla del día, Yongguk —le miré con temor.

En un momento determinado acabé escuchando una conversación privada con una señora llamada Lena. Ella, según tenía entendido, era la principal fundadora de todo el proyecto y a la cual estuve odiando aún más que el pobre manipulado de Yongguk. Me aterrorizó el escuchar que debía ser hora de una batalla con uno de nosotros y un puro, eso no era nada bueno. Si sabían que un puro era invencible, por qué someternos a tantas batallas para nada. Somos experimentos basura y para nada.

Y el momento que más temía era justo hoy.

—¡Ha llegado la hora, señoras y señores! —la gente se acomodaba en sus asientos y miraban expectantes —. Tras varios análisis y pruebas, finalmente una de las investigaciones dará frutos o, en su defecto, será un desperdicio de experimento. Pero no se preocupen, tenemos muchos más, así que en que uno muera, no nos afecta. Tendremos muchos espectáculos más —toda esa gente de mierda estaba riendo como si fuera un chiste nuestras vidas.

—¡Déjame salir! —golpee el vidrio frente a ese sujeto —. Esa sonrisa de Huasón te la quitaré a mucho dolor si no me dejas salir, Yongguk —advertí.

Él rió y con él, todos esos malditos que cuidan sus propias vidas sin importarles los demás; vidas que les iba arrebatar si es que salía victorioso.

—Que ingrese el Puro.

—No... No, no, no.

¿Por qué ahora que había decidido vivir, me querían muerto? ¿Tendría que morir? ¿En serio? Podía hacer algo. Sí, yo siempre me salgo con las mías, algo se me iba a ocurrir. Se abrió una de las puertas y se asomó por ella, Himchan.

Himchan era uno de los que nacieron sin debilidades. Eso es lo que conlleva a ser Puro: ser legendario. Su apariencia es muy engañosa, podría aparentar fácilmente 20 años pero lleva encima 250. Fue descubierto en una expedición en India: así como otros buscaban momias en Egipto, los científicos creían que más allá de la humanidad, la ciencia les había dejado algo mucho más magnífico e interesante, y encontraron a los Puros. Todos los que estamos en centros alrededor del mundo, tenemos un extracto de ellos. Por supuesto Himchan es uno pero hay 30 más en distintos elementos que a pesar de ser compatibles con cada uno de nosotros, igual seríamos débiles ante ellos porque nuestro elemento es inmune a ellos.

—¡Puro significa inmunidad! —gritó Yongguk —. Quiero presentarles a Himchan, un Puro desde su nacimiento, enterrado en el olvido por científicos de su época ante el miedo de tan magnánima personificación. Encontrado en Sri Lanka, cerca de la estatua de Buda Gautama.

—¿Cómo es que usted pudo encontrarlo y los más conocidos buscadores de tesoros no? —uno de los invitados se atrevió a preguntar dudoso.

—La cienca, señores, lo puede todo. Confío mucho en mis habilidades de búsqueda también.

Todos los pordioseros sonrieron satisfechos ante la respuesta y yo sólo pensaba en cómo iba a salir vivo de esto.

—Lo siento, Youngjae —escuché a mi espalda.

—No tienes que hacer esto, hyung.

—No me queda otra opción. Yo te cree y eres como mi hijo pero siempre habrán reemplazantes. Nadie es indispensable.

—Vaya padre que nos tocó.

Me resigné en el momento en que había entrado Himchan, mi padre de elemento, por esa puerta para sólo morir. Lo peor de todo es que mi conexión con Daehyun se había perdido. ¡Rayos! La desesperación de no volver a escucharlo me atormentaba y sólo era para decirle que, a pesar de los acontecimientos y del entorno, también lo amaba.

—¿Por qué lloras, Youngjae? El espectáculo aún no empieza y ya te has dado por vencido —rió Yongguk.

—¡Maldito de mierda! ¡Te juro que hasta en tus sueños te voy a torturar y te vas arrepentir de todo lo que has hecho! —golpee fuertemente el ventanal para atravesarlo pero sabía era imposible.

—Cálmate un poco. Danos un show y yo te daré un entierro digno, lo juro —dijo sarcástico.

Era tanta la crueldad hacia mi persona y tanta la rabia que inicié con el primer golpe.

—¡Entonces que comience el show! —Yongguk animó al público y todos ellos aplaudieron, sintiendo hervir más mi sangre. Mi elemento quería hacerse presente ahora mismo.

El segundo golpe estuvo casi de ser certero contra mi estómago. Himchan sabía pelear y los años de entrenamiento no pasaron en vano, pero a pesar de eso, yo era más habilidoso y por lo tanto esquivaba con rapidez. Luego sentí la conexión con Daehyun y me aterroricé ante su confusión.

¡¿Qué está pasando?!

Te dije que algún día iba a llegar el momento y el caballero decidió que era hoy —recibí un golpe en el costado que me hizo retorcer en el suelo.

—¡Concéntrate, Youngjae, debes dar un buen espectáculo! —oí a Yongguk seguramente atemorizado a que muriera de una vez por todas sin dar la batalla deseada.

Si conseguía que yo muriera, el proyecto sería un fracaso y si Himchan muere, ¿sería un éxito? No lo entiendo.

—¡Ah!

¡Youngjae, por favor concéntrate! —el altavoz en mi cabeza sonó. Daehyun... No sé que irá a pasar con él y odiaba no tener que predecir el futuro.

—Hyung, sabes cuales son las opciones y los resultados —le hablé para que recapacitara mientras volvía a golpearme una y otra vez en el estómago hasta sacarme sangre por la boca. Estaba siendo débil pero no me importaba con tal de una respuesta que me hiciera ver la realidad y llegar a otras opciones. 

¡Todo por las malditas opciones!

—Tengo muy clara las opciones de morir o vivir —se hincó a mi lado —. También sé que eres inferior y que no eres nadie contra alguien como yo —acarició mi cabeza con tanta suavidad que hasta se sentía como protector —. El proyecto siempre va a fallar porque, y este es un dato que no se sabe, nadie ha dominado más de dos elementos a pesar de insertárseles la misma cantidad de mi eritrocitos y leucocitos. Por lo tanto, estás destinado a... morir.

—Eso quiere decir que todos aquí somos un desperdicio.

—Todo por el espectáculo —sonrió vil como su ahora dueño Yongguk y estalló mi cabeza con el suelo unas tres veces antes de levantarse y prepararse para el siguiente ataque.

La pelea no duró más de 10 minutos cuando sentí mi elemento activarse por las venas. Sí, Himchan era inmune a todos los elementos. Sí, Himchan puede ser un legendario. A todo diría que sí, pero dentro de mi estaba la esperanza de que a pesar de esos dos factores, él puede ser destruído. Esa convicción me hizo sentir extraño y muy diferente. Conocía la sensación del Hielo por mis venas y ahora sentía otra a través de ella, y me quemaba.

No puede ser que...

Daehyun, me siento extraño.

¡Cuidado con Himchan! —esquivé el golpe fácilmente, alejándome lo más que podía de él.

Tengo otra sensación por mis venas y me quema.

¿Qué? ¡Eso es imposible! Así se siente el Fuego.

¡No puedo ser Fuego, esa es una de mis debilidades!

Tienes que probar, Youngjae. Si eso significa tu salvación y tener la posibilidad de vencerlo, debes intentarlo.

Estás muy tranquilo.

Porque confío en que no vas a morir.

Muy esperanzador —sonreí, advirtiendo mi cambio de actitud antes los espectadores, mi contrincante y creador. 

A ellos no les gustaba mi rostro de satisfacción, así que me concentré. Daehyun me ayudaba a concentrarme para controlar el fuego mientras que ya manejaba el hielo a medio poder. Medio poder de uno, medio poder del otro, eso funcionaría para llamar la atención de todos. Me convertí en Hielo completamente y quise activar el Fuego pero me costaba. Mientras tanto, mi elemento sería mi protección contra los golpes certeros de Himchan que ya estaba más que cansado de tanto espectáculo perdido. Mi exterior era de hielo grueso, así que cada golpe era un pedazo perdido y repuesto del mismo.

Himchan se enfureció más por evitarlo cada vez que podía y no empezar la lucha como se debía, pero él tampoco utilizaba sus elementos contra mi. Debía activar el Fuego pronto y el no poder hacerlo me ponía nervioso. Quizá me confundí y me estoy convirtiendo en el próximo muerto del proyecto.

—¡Sólo inténtalo! —se escuchó el grito en todo el lugar.

Daehyun, me estás poniendo en aprietos —le regañé y eso no pasó desapercibido por Yongguk.

—¿Intentar qué? ¿Matar a Himchan? Vamos, que eso no lo conseguirá.

—¡Claro que sí! —contrarío Daehyun —. Él te lo demostrará, Yongguk —sonrió ladino mientras ambos, Himchan y Yongguk, me observaban detenidamente.

Me alejé al otro extremo y me concentré nuevamente. Sí, ahora lo sentía. Estaba recorriendo tan normal por mis venas como si fuera compatible y lo dejé explotar, lanzando varios pedazos de hielo impactar en los vidrios como si fueran diamantes y dañando a Himchan en el paso. Yo estaba completamente en llamas y los invitados se preguntaban qué estaba pasando.

—Tranquilos, señores, esto es parte del proyecto y ahora pueden corroborar que ha funcionado.

Todos ellos asintieron tranquilos pero la cara de preocupación de Yongguk no se lo quitaba nadie.

—¿Parte el proyecto, Yongguk? —me atreví a enfrentarlo con mis palabras —. ¡Ni siquiera servíamos para tu experimento, maldito idiota! —lancé una bola de hielo en llamas al ventanal frente al creador.

Cualquiera diría que eso era imposible y hasta yo lo dudaría, sin embargo, esos dos elementos complementaron sin ningún problema y lograron agrietar un poco el pedazo de vidrio.

—¡Esto es imposible! ¡Deténlo, Himchan!

Con miedo en los ojos, el nombrado se acercó sigilosamente a mi y al lanzar un golpe, lo detuve de la muñeca.

—Eres Fuego también —me percaté al no quemarse o retorcerse ante mi mano en llamas —. Debes tener alguna debilidad.

—Soy Puro, es claro que no los tengo.

—Voy a descubrirlo yo mismo —lo lancé hasta el otro extremo por los aires y al estar frente a él, lo tomé del cuello hasta casi ahogarlo —. No quiero que nadie muera pero no me estás dejando opción, padre.

—Sabes que el primero que morirá eres tú.

—Me pregunto si los ancestros te desecharon por algún defecto en particular —enfaticé risueño —. ¿Eres un Puro defectuoso, tal vez?

—Todo lo que les ha dicho Yongguk es cierto.

—¿Qué tan cierto? Crees que soy un tonto por meterme en este proyecto. Sí, lo soy, pero no tanto como para averigüar por mi mismo todo lo de los Puros. Yongguk nos quiso ver la cara y yo temía que algún día llegaría a enfrentarme a uno y resultaste ser tú. Los Puros no tendrán debilidades, serán invencibles pero estamos olvidando que quizás no son indestructibles —acerqué mi mano a su frente y ante el Fuego ya había comprobado que no era débil así que probé con el Hielo.

—¡No te acerques! —manoteó mi mano y golpeó mi cara tan fuerte que volví a botar sangre por la boca.

—Vamos, estás perdiendo el sentido del show —volví agarrarlo del cuello y lo toqué con Hielo pero tampoco reaccionó. Himchan rió.

—Ya no te quedan más opciones, Youngjae.

Tenía razón. No debía entrar en pánico ante mi pérdida de planes.

Trata de combinar Hielo con Fuego. Eso hará Agua —habló Daehyun en mi mente.

—Todavía tengo una opción, Himchan —murmuré y procedí a hacer lo que mi amigo dijo. Efectivamente el hielo en mi mano se iba derritiendo a medida que el fuego lo consumía. Eran compatibles pero también todo lo contrario. Lancé un poco de agua a su frente y se electrocutó momentáneamente la cabeza —. ¡Vaya, que sorpresa! —expresé mi asombro para todo el mundo —. Así que eres un Puro defectuoso después de todo.

—¡No lo soy!

—Yongguk, me acabas de traer a un defectuoso, ¿en serio? —bromeé.

—De todas formas morirás, Youngjae —gruñó furioso.

—No lo creo —sonreí y me alejé.

Congelé completamente a Himchan quien ahogó un grito sin poder escapar. Lo sorprendente es que el hielo no era destrozado del todo y logré canalizar todo el fuego a su alrededor haciendo que, como el mismo proceso de antes, el hielo se derritiera y afectara a Himchan completamente.

—¿Querías una muerte, Yongguk? —en mi mano creé una daga del hielo más sólido —. Ahora lo tendrás —lancé el arma directo a la garganta de Himchan sin posibilidad de respirar a los pocos segundos.

Himchan, un Puro de nacimiento, había muerto por un simple inferior.

—Es tu momento de escapar, creador. Más te vale hacerlo ahora —volví a tirar una bola de fuego y hielo abriéndose un pequeño agujero —. Tendrás que protegerte, Daehyun.

¿De qué hablas?

Voy a quemar este lugar.

Eso es imposible.

Entonces trataré de que sea posible.

Expandí el fuego a mi alrededor y con bolas de hielo agrieté más el pedazo de vidrio hasta lograr salir de ese infernal coliseo.

No le había tomado mucho en cuenta a la gente que estaba gritando de horror y arrancando sin importar pisar a lo otros que caían. ¿Que gente, no? Yongguk, sin embargo, no me tenía tanto miedo. Se quedó estático sabiendo de su posible muerte. Sólo conectamos miradas como para decirnos las mil y una palabras de odio entre ambos y lo calciné sin más, no quería perder más tiempo.

—Vámonos de aquí.

—No podemos salir así —ambos estábamos en llamas —. Se cortarán nuestros elementos.

—Ay, Daehyun. A veces pienso que vives el día a día y no planeas nada para el futuro.

Desde un tiempo tenía la idea de irme de este lugar y Jongup estaba incluído en eso. Creamos una teoría de que si llegaramos a enfrentarnos debíamos tener un plan de escape. Justo nos dio la suerte, o desgracia, que nuestro fallecido creador, quisiera seguir el plan de Lena. Jongup, siendo muy pacifísta, logró tener libre movilidad dentro del recinto y averiguó los sectores de energía de anulación de elementos. Seguramente tendrá a algunos enterrados bajo tierra ahora mismo.

—Me siento engañado —murmuró Daehyun tras haberle contado del plan.

—No seas celoso.

—Inconscientemente lo estoy.

—Eso es lo que oía cada vez que Jongup estaba cerca mío.

Corrimos por los pasillos advirtiendo a los demás que podían escapar. Daehyun y yo terminamos por calcinar a todo el personal y guardias del lugar. Otros tantos nos ayudaron en el proceso con sus elementos.

Nadie tenía la culpa de que el mundo tan mierda en el que vivimos, nos ofreciera la oportunidad de hacer algo por la humanidad, que resultó ser tan mierda como el mundo del que venimos.
Reacciones:

0 comentarios :