Letter for a New Love ღ Capítulo Único

15 mayo 2016

Letter for a New Love ღ Capítulo Único


Los segundos se hacen minutos y, los minutos, horas cuando sucede o está por suceder algo muy importante en la vida, así no sea importante para nadie más que a uno.

Eso le pasaba a Jaeseop que le temblaba las manos y su respiración se agitaba al ritmo de su corazón nervioso y ansioso, tanto que comenzó a sudar sin haberse movido un milímetro en un asiento de un restaurant al aire libre. El nerviosismo no era por lo que iba hacer, sino por lo que podría suceder. Le asustaba el rechazo, pero se lo debería tomar como algo posible, ¿no?

AJ estaba por entregarle una carta a la persona que creció junto a él y que ha vivido casi toda su vida hasta los veinticuatro años de ahora. Es la persona quien robó y consumió todo su interminable afecto no antes visto, y quizás, sólo quizás, usualmente cuando te das cuenta de todo, es demasiado tarde y sólo sabes de que ya estás enamorado de alguien.

Él estaba consciente de sus sentimientos y que podía resultar herido.

¿Para qué describir a esa persona? Sencillamente la definía como alguien demasiado especial en todos los sentidos y es por eso que hacía esto.

AJ creyó crear todo un drama para sólo escribir una simple carta, un simple papel que definiría la relación con esa persona. Puede llegar a ser estúpido, pero era importante para él. Quería ser claro y desahogar todo lo que sentía y expresarse libremente sin que nadie le dijera que no debía y esas cosas estúpida que la gente hace para evitar acercarse a la persona que más ama. Tal vez no era lo mejor que haya escrito, como sus canciones, pero crearía algo agradable para los ojos del otro.

Antes de tomar esta decisión, pensó y tardó mucho en estar cien por ciento seguro de que era la mejor propuesta, ya que no se atrevía a decirlo de su boca. Un poco cobarde, pero no podía hacer otra cosa ante tantas palabras que casi creía no alcanzaría agua para aclarar del todo su garganta.

Tal vez, sólo tal vez, no sería necesaria una relación más allá de la amistad y que sólo era un capricho que tenía en mente desde los veinte años y que anhelaba cumplir. 

Muchos podrían conseguir ser felices ante una aceptación, pero como en su mayoría, muchos terminan eventualmente y aún, con todos los buenos momentos obtenidos a lo largo de la relación, no vuelve a ser lo mismo como antes. Eso es lamentable.

Eso es lo que AJ no quería que pasara, por eso le asustaba entregar la carta siendo ambos jóvenes, y no quería pensar en sólo un romance juvenil porque esos suelen terminar más rápido que las demás.

—Hola —AJ escuchó el saludo y al frente se sentó la persona que esperaba.

Nerviosamente respondió —. Hola —aclaró su garganta.

—¿Esperaste mucho?

—No, llegué hace poco —mintió. AJ había llegado hace más de una hora sin darse cuenta.

—Okey —sonrió la persona —. Entonces... querías hablar, ¿verdad?

—Sí, es algo que me ha estado pasando hace algún tiempo y... bueno, quería conversar al respecto —AJ se removió en el asiento, esperando el momento adecuado.

—Oh. Pero ayer hablamos y no parecías tener algún problema. Digo...

—Es cierto, sólo que no me sentía preparado.

—Ya entiendo —sonrió nuevamente. Esa sonrisa cautivadora que automáticamente hacía efecto en él como un reflejo y un rubor en sus mejillas.

El lugar que había elegido, era uno que nunca había ido antes y que siempre había querido conocer. La tarde era espléndida, el clima era perfecto y era totalmente bello con muchos árboles como decorativos del lugar; agregando la gente agradable, todo parecía estar en el ambiente perfecto.

Conversaron de muchos temas que tenían en común y que siempre era novedoso para ellos. AJ no se ponía nervioso y podía hablar con naturalidad. Entonces, al terminar el tema de conversación, respiró profundo y le entregó, sin decir nada, la carta que le había escrito con tanta dedicación. La persona lo miró un tanto seria y en silencio también. 

Se atrevió abrir el sobre y, tras el progreso de la lectura, el rostro de la persona lucía extrañada, pero conforme la leía, una sonrisa adornaba su rostro como tanto le gustaba y eso quería decir que la respuesta a lo que tanto había deseado, era un sí.

—Dios, esto es hermoso.

—Lo siento —respondió automáticamente AJ.

—No tienes por qué. Esto lo has expresado tan sinceramente y es encantador, y...

—¿Sí?

—Jaeseop, también quiero sincerarme contigo.

—Claro, adelante —dijo AJ entusiasmado.

Lo que pensaba en ese momento es que esta persona también gustara de él y que el lugar había sido perfecto para dar riendas al inicio de una nueva relación en el mundo entero.

—Yo agradezco que me hayas escrito estas palabras —cuando AJ escuchó eso, se dio cuenta de que era una mala señal —, me siento una persona muy halagada con todo esto, en serio. Pero yo estoy saliendo con otra persona desde hace pocos días y...

El rostro de AJ se desfiguró. No quería mostrar debilidad delante de esta persona, y lo peor de todo, pasar vergüenza. Él sabía que estaba esta posibilidad, debía reconocerlo y asumirlo, y seguir adelante después de este capricho.

—No tienes nada que explicar —sonrió AJ después —. Te entiendo y espero que seas feliz con ella —supuso.

—¿Con ella? —rió bajito —. Es él.

—Oh...

Al saber eso y analizar las veces que había sido abandonado para una junta de trabajo después de clases, comprendió todo. Esas salidas con un supuesto amigo, eran para conocerse y generar una relación más que de amistad. Una relación verdadera y real. Algo que él no consiguió.

—Supongo que ya sabías que yo era...

—Sí, yo igual.

—Lo siento mucho, Jaeseop.

—No tienes por qué disculparte, Kev.

Kevin, esa persona con la que creció y juró proteger desde pequeños. Criados en una misma ciudad y que por casualidades de la vida, logró juntar para que fueran los mejores amigos y obtener una amistad inquebrantable en primaria, secundaria, preparatoria y la universidad. Ahora, eso estaba roto porque AJ ya lo había echado a perder. Se confesó y ahora Kevin no querría volver a verlo y eso le dolía más que la negación de una relación.

—Cómo se llama él —preguntó con dolor moderado.

—Se llama Eli. Bueno, es Kyungjae, pero nació en Estados Unidos y sólo le dicen así.

—Del mismo país que tú.

—¡Sí! Qué cosas, ¿eh? —Kevin dijo muy feliz. 

Pues así es como debería de haber estado: feliz con él.

El celular de Kevin sonó —. ¿Aló? Sí, estoy cerca. Nos vemos en unos minutos. Adiós, amor.

Así es como debería de estarle diciendo en este momento.

—Me tengo que ir, Jae.

—Por supuesto —suspiró pesado —. Que te vaya bien.

—Gracias —Kevin sonrió sin notar la ironía en esas palabras y se fue corriendo, desapareciendo en un esquina.

AJ era otro corazón roto más en el mundo. Todo lo había depositado en escribir y expresarle que lo amaba con todo su corazón y Kevin lo depositaba en otra persona que no era él. Se sentía morir, aunque no literalmente, pero casi a ese extremo.

Las horas se hicieron segundos para AJ. El tiempo pasó tan rápido cuando se puso a pensar en qué se había equivocado. La única respuesta a la que concluyó fue que Kevin no estaba interesado y que simplemente encontró a esa persona, Eli, como su alma gemela.

Bueno, no podía hacer mucho, más que agregar este hecho a la iniciada lista de rechazos. La carta fue entregada y Kevin ni siquiera la llevó consigo, y eso suponía algo peor: que no había amistad alguna, que todo había terminado definitivamente.

—Maldición... —susurró.

—Hola, ¿puedo sentarme aquí?

Una persona le distrajo de todo pensamiento y se encontró con un chico un poco más bajo que Kevin.

—Eh...

—Es que no hay asientos. Están todos ocupados.

Efectivamente así era y él, solo como un lobo con un asiento vacío frente suyo. Resignado a quedarse en soledad por algunos minutos más, aceptó.

—¿Uh? Una carta... —soltó el chico frente a él y no hizo más que mirarlo.

Encontraba un atractivo en el chico. Labios carnosos y nariz perfilada, el cabello castaño oscuro y un poco más largo de lo normal, pero que encajaba con su estructura ósea facial. Era hermoso, tanto como Kevin, y AJ se preguntó el por qué no había conocido a un chico como éste, en vez de Kevin quien ahora encontró que fue egoísta y sin corazón.

—Lo escribiste tú —preguntó el chico.

—Sep.

—Es muy hermoso. El chico debe sentirse afortunado.

—El chico tiene novio y no soy yo —dijo directo y decepcionado.

—Mmm... Si yo hubiera recibido una carta así, habría dado una respuesta positiva —el chico comió un poco de su helado que era de frutillas y chocolate.

—Hablas como si no te han mandado cartas de amor ni nada —entró en confianza con él y más que eso, le distraía del dolor que se le había formado hace algunas horas.

—Las he recibido —admitió el chico —, aunque no de una manera agradable, si así lo definiera yo.

—¿De cuál manera?

—Todas son grotescamente sexuales.

—Oh, de esa manera.

AJ ya se imaginaba el por qué. Como era él, chicos y chicas lo deberían de acosar muchísimo.

—Así es. Y la verdad, es que ya me están hartando —el chico hizo un puchero y a Jaeseop le pareció tierno y encantador. Incluso más que el del propio Kevin.

—¿Cómo te llamas? —preguntó al fin.

—Kiseop. Lee Kiseop —sonrió y esa sonrisa hizo que se reflejara automáticamente en él. Este chico tenía algo bastante especial.

—En algo coincidimos —rió.

—¿En qué? —Kiseop enarcó la ceja.

—Seop. Mi nombre es Kim Jaeseop.

—¡Increíble! Esas son coincidencias de la vida y no hay que desaprovecharlas. Seamos amigos —AJ se sorprendió por la tan repentina cercanía que quería Kiseop con él.

—Supongo que está bien...

—Vamos, anímate —Kiseop golpeó el antebrazo para que despabilara —. La vida no termina con una persona. Hay muchas por conocer —dijo entusiasmado.

—Te regalo la carta —fue lo que dijo repentinamente. Kiseop lo miró extrañado pues no sabía qué hacer al respecto.

—Si me la regalas, esperas una respuesta, ¿no?

—Yo no...

—Shh... ¿Sabes? Te diría que sí en un instante, pero falta conocernos y años para crear una amistad afianzable.

—Pero yo no...

—Jaeseop —su nombre había sonado suave y aterciopelada con su voz —, comencemos desde cero y veamos que pasa más adelante, ¿está bien?

¿Qué debía decir? Este chico había llegado hace algunas horas y ya quería una amistad con él y más encima, prometiendo que en un futuro podría pasar algo más de una simple amistad. Si así fuera, no quería encapricharse con alguien que después de muchos años diga un "no" a todo lo que siente y sería una pérdida de tiempo total.

Por otra parte, Kiseop era bello y especial, de los que se encuentra uno entre un millón de personas y AJ lo sabía. ¿Cómo podría dejar pasar una oportunidad así, cuando podría ser su alma gemela?

—Está bien. Pero con una condición.

—Dime —Kiseop se acomodó en el asiento, cruzó una pierna y sus brazos.

—¿Crees que te diré algo en un futuro? No me respondas. Recién te estoy "conociendo" y crees tener el poderío para decidir ser mi amigo. Primero, no sabemos nada el uno del otro, es verdad. Dejemos esto como una ocasión en común y ya. Si habrá que encontrarse de nuevo, el destino dirá.

—Por supuesto —escuchó obediente.

—Lo otro, cuando llegara el momento de ser amigos y yo sentir algo por ti, te diré que esa carta es tuya. Pero si no llego a sentir nada hasta entonces, la botarás y seguiremos siendo simplemente amigos.

—Te complicas mucho.

—Esas son mis condiciones. No quiero llegar a un momento determinado y que todo salga mal... como hoy —bufó.

—Entonces ningún problema —sonrió Kiseop —, porque creo que lo conseguiré muy pronto —se levantó y se acercó peligrosamente al rostro de AJ, quien quedó sorprendido al tacto leve de sus labios.

Kiseop miró a los ojos del otro y parecía no creérselo. En todo caso, quiso incrustarle ese bichito a AJ para poder conseguir lo que quería. 

Lo había visto durante horas y horas y no podía apartar la mirada de él. Incluso se sintió decepcionado cuando la otra persona, suponía que era Kevin, se sentó junto a él pensando que eran novios. Además, tenía la oportunidad de gustarle a alguien con grandes sentimientos como lo era Jaeseop. No lo encontraba en su entorno y conocer a alguien nuevo y que supiera tratar al amor con delicadeza, le vendría bien a su corazón.

—¿Vamos a otra parte? —dijo Kiseop al momento de alejarse y tomar sus cosas.

AJ aún estaba en shock, pues el beso lo tomó desprevenido y la adrenalina se activo en su cuerpo. Sentía a toda la gente mirarlos en sólo un pequeño segundo y enrrojeció. Cuando reaccionó, no podía decir con exactitud que se había olvidado de Kevin. No podía, pero Kiseop insistentemente quería entrar en su cabeza y con el beso lo había logrado. Al menos un poco...

Sin poner dudas, su cuerpo automáticamente se levantó de su asiento y fue tras los pasos del que sería su nuevo amigo y, quizá, su futuro nuevo amor.
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