First Experience ღ Capítulo III

15 mayo 2016

First Experience ღ Capítulo III


¿La última vez?

Otro fin de mes. Kiseop se sentía nervioso y ansioso por lo que se vendría en algunos minutos más. Y es que se encontraba en el mismo centro comercial con su madre comprándose ropa otra vez, pero en esta ocasión una cosa cambiaría.

Después de la propuesta hecha por AJ, Kiseop no tuvo la valentía de aceptarla en ese instante. Sabía que sólo serían toques y el otro amenazó que si se volvían a encontrar, sería a otro nivel, sin tapujos ni nada, y eso lo tenía aún más nervioso.

Investigó por internet todo lo relacionado con el sexo homosexual y lo que se requería para la primera vez.

Dios. Se sentía tan tonto en ese momento buscando por distintas páginas versiones diferentes de las relaciones entre hombres y sentía, en ocasiones, asco. Eso se le fue quitando a medida que leía y en algunos comentarios de foros explicaban que era más excitante que incluso mujeres prefereían hacerlo por el... Mejor dejar el tema ahí.

Pero, ¿y que si no se tranquilizaba como comentaban y entraba en pánico? 

Cabía recordar que era claustrofóbico cuando estaba con otra persona en un espacio pequeño y la veces pasadas los omitió en el baño. Además, ¿por qué indagaba en algo semejante? Ni que el otro pudiera hacer muchas cosas en un espacio reducido.

Kiseop estaba comiéndose las uñas, mientras esperaba sentado a que su madre comprara lo necesario en ropa. No quería decirle que iría nuevamente al baño porque le daría el mismo sermón de siempre y ésta vez decidió que no le haría saber, simplemente salió del lugar dejando a su madre con un rostro más que extrañado.

Se encaminó a paso lento, tragando pesado y sudando un poco por la frente. Se sentía peor que observado, como si lo estuvieran juzgando sin conocerlo, y eso lo ponía en alerta ante cada mirada de una persona.

Llegó rápidamente al baño. Había poca gente. Se mantuvo de lo más tranquilo, lo que más podía, y se dirigió al lavamanos más cercano. Suspiró y quiso tranquilizarse porque aún no era la hora indicada por el chico rubio. Respiró profundamente mientras se miraba al espejo todo sucio. Estaba pálido, le sudaban las manos y tenía ganas de vomitar. Ni siquiera quería probar el agua del lugar pues le resultaba asqueroso.

Mojó su rostro una y otra vez al ver a cada persona entrar al lugar, sin ser el que esperaba. Le resultaba un alivio si no le viera durante el resto del día y dejaría pasar esta experiencia como finalizada y de forma casi inconclusa. Cosa que a él no le gustaba del todo.

En eso se agachó para mojar nuevamente su rostro y la presencia atrás lo dejó congelado. Ahí estaba él. Un traje deportivo es lo que acompañaba en su vestimenta del día. Su rostro tenía algo de iluminado pero también sombrío; algo que no sabía cómo explicar.

—Hola, Kiseop.

—Hola... —murmuró y agachó la cabeza —. Supuestamente no ibas a volver.

—Lo iba hacer, sólo que me queda algo por concluir.

Lo mismo había pensado él.

—Entonces vamos —dijo al fin Kiseop tomando valor y agarró sus cosas para dirigirse a uno de los cubículos. Su corazón latía espectante por lo que se vendría.

AJ lo seguía detrás sin decir nada y fue quien cerró con seguro a la delgada puerta cuando ambos estuvieron dentro.

—Sabes que si yo no quiero, es una violación, ¿verdad? —dijo Kiseop en un susurro.

—Lo sé. Pero en ningún momento te has negado y menos cuando ya estamos aquí.

Le encontró la razón. Él sólo pensaba en que perdería su virginidad con el chico extraño y no sabía el por qué negarse, ya que se había admitido mentalmente que AJ era una persona bastante atractiva y que disimulaba muy bien su edad real con la de alguien mucho menor. Era como el chico perfecto.

De igual forma repudiaba el hecho de que fuera su primera vez de ésta forma.

—Bueno —Kiseop aclaró su garganta —, traje algunas cosas para... ya sabes —miró de reojo a AJ y éste lo observó de forma extraña —. Qué.

AJ tosió y rió bajo —. Nada, sólo que yo pensaba hacerlo a mi forma.

—¿A tu forma?

—Sí —admitió —. Fluidos naturales como: la saliva. Por ejemplo.

—¡Pero que asqueroso!

—Kiseop, vamos a tener sexo en un baño público. ¿Requiere de tanta preparación a como lo has investigado? —el otro calló —. Por que supongo que lo investigaste todo y no me digas que no, pequeño —le punzó con su dedo índice en la frente.

—Ya, está bien, lo admito —dijo resignado —. Eso no quiere decir que lo hagas a tu manera. Haz la excepción conmigo... —pidió sin darse cuenta que de esa forma, AJ le hacía querer y desearlo más.

El mayor apartó esa idea de su mente, pues el único propósito de estar en ese lugar era finalizar algo que comenzó como un juego, sin deberle nada a nadie. Ahora, a Kiseop, le pagaría con creces y eso porque era un chico bello entre el millón que hay en el planeta.

—Bien. Tengo éstas cosas y...

—Kiseop —AJ lo detuvo —, tengo que irme en poco. Tenemos que acelerar esto —y aunque sonara mal, se arrepentía de que así fuera.

Kiseop sólo lo observó y la pronta seriedad en su rostro parecía no mentir —. Sí, claro. Perdón.

—No...

—Sólo hazlo —el menor dejó caer el bolso a un lado y comenzó a sacarse la chaqueta para no tener que tramitar tanto el asunto, ya que el señor estaba apurado. Incluso tomó la iniciativa de sacarse la camisa sin pensar en nada más: como si estuviera en su habitación.

AJ no quería ser muy duro con él y el hecho de que se estuviera sacando la ropa tan rápido por lo que había dicho, le daba una furia interna y unas ganas de querer golpearse la cabeza repetidamente. Mientras que a Kiseop trataba de sacar de su mente cualquier hecho doloroso y más con las palabras del rubio.

—Maldita sea, ¿puedes esperar?

—Qué. Has dicho que estás apurado y esto ahorra tiempo.

—Vamos, Kiseop. ¿Crees que esto es lo que quiero? ¿Que te desnudes y que sólo meta mi pene en tu trasero?

—Eso es con seguridad lo que entendí hace un mes.

—Pequeño, no...

—Enseñame —esa palabra podría facilitar las cosas o incluso para Kiseop el pensar que esto no será para nada malo. Le dio la espalda y dejó su camisa a mitad de proceso para ser sacado o arrancado —. Me lo debes, tú lo has dicho. Es la última vez que nos veremos y olvidaremos todo esto —dijo con la voz tranquilizadora —. Sólo enseñame...

AJ, sorprendido de como lo dijo el pequeño, suspiró y no le quedó más que aceptar.

*     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *      *     *     *

El proceso de desprender la ropa de Kiseop no fue muy corta ni muy larga, ya que él mismo se había quitado algo en un principio.

Kiseop, de por sí, ya se encontraba nervioso, pero ahora lo estaba aún más. No miraba de frente a AJ y sentir la presencia a su espalda le daba una sensación de anticipación excitante que viajaba directamente a su vientre que no creyó tener y pensó que eran las típicas mariposas que la mayoría de la gente decía experimentar; sin pensar que sería del mismo sexo, pero sí, eso estaba pasando y se sentía entre bien y mal.

Aún no hacían la gran cosa y sin embargo Kiseop ya estaba agitado y respirando dificultosamente ante los pequeños roces de las manos de AJ que parecían arder en su cuello, brazos, espalda, pecho, y dando una llamada de alerta a todo su cuerpo. Esto era diferente e incluso mucho mejor que estando solo en casa y aprovechar la ausencia de su madre para poder autocomplacerse.

AJ trataba de mantener su mente lo más clara posible y que esto sólo era un encuentro con alguien atractivo en un baño público y que ambos querían esto. Eso es lo que quería pensar... El martír en su mente al respecto no era mejor aunque el pequeño le haya dicho lo contrario.

Cuando Kiseop estuvo completamente desnudo, no quiso siquiera girarse. Una parte de él pensaba que era vergonzoso mostrarse, olvidándose que iba a tener sexo en un baño público.

—Debes ser silencioso —le advirtió AJ. Kiseop asintió —. Ahora gírate —esta vez negó —. Kiseop... —gruñó el otro.

—Está bien, está bien.

Cuando lo hizo, era como sentir un balde de agua fría. Iba a ser observado y quizá rechazado ante los ojos del otro. Pero estaba totalmente equivocado porque los ojos de AJ parecían comerlo desde la punta de cada cabello hasta la punta de los pies, dándole un escalofrío en su espina dorsal como lo había experimentado las otras dos veces.

—Esto me pone nervioso —dijo Kiseop con los ojos cerrados —. Ya hazlo. Yo pensé que tenía que...

—Tranquilo.

—¿Cómo puedo estar tranquilo? Comienza de una vez y terminemos con esto. No creo que dure más de quince minutos —dijo con el ceño fruncido y mintiéndose a sí mismo, pues le hubiera gustado que las cosas fueran de otra forma.

Dios, AJ nunca se esperó esa actitud de Kiseop ya que en las anteriores ocasiones era muy asustadizo e inclusive tierno.

—Okey. Mira a la pared —dijo sin ser autoritario — y dame eso que trajiste para tu beneficio.

Kiseop, abriendo los ojos y con la valentía que lo caracterizaba en las ocasiones más difíciles, recogió el bolso y buscó el lubricante, se lo entregó y el otro inmediatamente mojó sus dedos con aquello. Kiseop no podía estar más nervioso ahora que antes cuando AJ le dijo que se agachara un poco más y que se relajara. Sintió unos dedos tocando su carne débil a los segundos despúes y se preguntaba cómo algo así podría gustar. Pensó lo contrario cuando sintió la mano derecha de AJ tocando su miembro y con la otra, introduciendo el primer dígito en su interior; recibiendo una descarga eléctrica en todo su cuerpo.

—Sólo relájate —le advirtió gentil el rubio —. Sé que lo disfrutarás, es sólo cosa de tiempo.

Kiseop asintió y mordió su labio inferior para no omitir señal de dolor y de excitanción, confiando en lo que AJ haría con él.

Que el dedo estuviera quieto era una cosa, pero que se moviera y en ese movimiento AJ agregara otro dedo, era más doloroso de como lo había leído en los sitios web. Todos decían que no era así, que a la primera se acostumbraba de inmediato; incluso algunos escribieron que lo hacían sin preparación y les encantaban de igual manera. Por lo menos AJ consideró el hecho de usar lubricante real y no natural.

Después de un par de minutos, AJ agregó un tercer dedo y esa mano seguía en un movimiento maestral, haciendo crecer increíblemente su miembro. Kiseop ya sentía perderse en esa exquisita tortura. 

Pasando a unos minutos más, su cuerpo se sentía preparado para lo que vendría. Y aún así, sentía miedo e inseguridad. Alejó esos pensamientos de su cabeza y sólo se concentraría en la sensación fantástica de la cual debía aguantar gemidos y suspiros.

—Pareces estar listo —dijo el rubio cuando vio al pequeño relajado.

—Eso creo —y se le escapó un gemido que hizo sonreír a AJ.

—Sí, eso creo...

—Detente —pidió Kiseop y el otro no refutó —. Por favor no me hagas hablar. Dijiste que fuera más callado y...

—Pequeño, ¿piensas que eso me importa? 

—Pero...

—Deja de hacerte tantos líos en tu cabeza. Nos conocimos en este maldito baño y crees que lo primero que vi fue tu pene, pero fue a ti. Crees que no quería volver pero estás muy equivocado porque aquí es dónde quería estar... Contigo. Crees que tengo novia pero no es así. Te mentí, y te mentí por el hecho de que por los líos de tu cabezota, no estés seguro de lo que haces o quieres hacer.

—Eso parece una confesión —Kiseop sonrió ladino.

—¿Y qué si lo es?

—Deja de bromear, ¿quieres?

—¿En verdad eres ingenuo? Es una confesión y es lo que pienso de todo esto.

—Ya, está bien. Te creo y sólo sigue en lo que estabas.

—Así de orgulloso o más —soltó AJ —. En serio que no crees nada de lo que te digo.

—Es más fácil para ti que para mi.

Las luces del baño comenzaron a titilar, asustando a Kiseop.

—Dios, esto no es nada bueno.

—¿A qué te refieres? —cuestionó curioso AJ.

—Cuando eso pasa, significa que son espíritus —dijo para ya buscar su ropa y ponersela de vuelo.

—Oye, espera, que eso no es cierto.

—Pues deberías creer.

—Que nos estamos yendo por el rio equivocado, Kiseop.

—I don't care!

—¡A mí tampoco!

Antes de que Kiseop supiera, AJ ya lo había tomado de la nuca y lo acercó a sus labios para obtener el tan ansiado beso del que había soñado por días y días. Igual de suaves y sabrosos como el de hace dos meses, del cual no podía olvidar aunque quisiera. 

Entre las luces que aún titilaban, se veían los ojos sorprendidos y aún dudosos de Kiseop. Sin embargo, eso no le impidió tomar, por primera vez, la iniciativa y se enganchó al cuello de AJ como si de ello dependiera su vida ante el posible espíritu que estuviera cerca. Lo cual no era cierto pero lo seguía creyendo. Eso nadie se lo sacaba de la cabeza.

Ser aceptado y no juzgado, era lo que Kiseop deseaba y AJ se lo daba sin remordimientos de conciencia. Quería seguridad y comodidad; todo lo que le hacía dudar desde el primer mes que conoció al rubio.

Kiseop cortó el beso y miró a los ojos del otro. Se sentía bien y libre como si se hubiera quitado un peso grande del pecho. AJ lo observó detenidamente y lo ansioso que estaba el pequeño al querer darle otro beso que no dudó en devolverle. Le preguntó si es que estaba preparado para lo que venía y Kiseop asintió, dando paso al siguiente nivel. Se posicionó como antes y esperó a que AJ lo volviera a tocar para no sentirse solo en esto.

El rubio bajó su pantalón junto con el boxer y con la vista panorámica de Kiseop como sumiso, su miembro se erectó felizmente. Un poco más de ayuda con su mano y ya estaba listo. Se acercó lento y tortuoso, pero antes tenía que lubricar su miembro para no hacerle daño al pequeño.

—¿Listo? —Kiseop volvió asentir —. Recuerda relajarte.

Y claro que lo hacía. Kiseop respiró profundamente y sintió algo más grueso que los de dedos de AJ tocar su entrada. Volvió a respirar al sentir el dolor punzante de la penetración pero no quería que este momento lo arruinara su pequeña cobardía. El proceso no era tan excitante como lo decían. Dolía, y dolía cada vez más cuando se enterraba en lo profundo de él. Se agitó y omitió pequeños sonidos de dolor. Su interior ardía tanto como su cuerpo.

Relájate, le susurró AJ en el oído. Seguido de un eres hermoso, Kiseop sintió la electricidad en su cuerpo y las mariposas en su estómago intensificarse.

De pronto, el rubio comenzó a moverse y era otra clase de sensación: más doloroso, más tortuoso, más excitante. Ahora lo estaba disfrutando y más cuando AJ llegaba al punto donde lo volvía loco y gemía con descontrol. Al rubio no le importaba que este omitiera sonidos, eran los más exquisitos para sus oídos y quería que todos oyeran que él era quien los provocaba. Del mundo exterior se olvidaron hace minutos, horas atrás y querían seguir en su mundo.

Besos, caricias, susurros, gemidos, suspiros y un vaivén interminable eran complementados en todo momento, que los hacía llegar a su punto máximo.

—Ah... AJ.

—Lo sé, lo sé...

AJ aumentó el ritmo. Las últimas embestidas fueron una locura y, ambos, terminaron al mismo tiempo. Agitados, cansados y sudorosos, se quedaron en la misma posición por algunos minutos más. Kiseop ahora sabía lo que otros hablaban y sabía lo que era ver las estrellas cada vez que AJ golpeaba en el punto exacto. Kiseop no quiso moverse pues él no era quien tenía que quitarse de encima y esperó a que el mayor lo hiciera, lo que fue segundos después.

—Tenemos un claro desastre aquí.

—¿A qué te refieres? ¡Uh! —pero después de todo lo lindo y lo salvaje, venía el dolor, ¿no?

AJ sonrió —. Ese y eso que cae por tus piernas —Kiseop observó todo el semen que caía lentamente —. Pero me gusta. Eso significa que te he marcado y eres mío —dijo muy victorioso.

—Pero si sigues siendo un idiota —le golpeó el brazo y comenzó a limpiarse con papel —. Mejor vístete, que alguien querrá usar el cubículo.

—Éste lo pondré como reservado. Exclusivo para nosotros.

—No sé si reír ante eso o encontrarle una pizca de cursilería en lo de exclusivo —Kiseop rodó los ojos y comenzó a vestirse rápidamente.

—Me gusta tu idea de cursilería exclusiva —de la nada recibió otro golpe en el hombro y más fuerte.

—¡Te dije que te apures!

—¡Está bien! —lo miró de reojo —. Mandón.

Kiseop lo había escuchado pero sonrió por lo bien que había salido ésta situación.

*     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *      *     *     *
—Pero que tonto, en serio.

—Vamos Kiseop, que es divertido.

—No lo es por ningún la...

Al salir del baño, completamente arreglados porque de por sí no querían levantar sospechas y de las cuales se desecharon porque la mayoría de la gente del baño los escuchó, se encontraron con la madre de Kiseop. Claro, AJ no lo sabía, pero con la mirada amenazante hacia el pequeño y el que éste no siguiera la conversación, era muy obvio.

—Mamá.

—Tú, niño malcriado, que me has hecho esperar horas y horas —se levantó furiosa y se acercó lo bastante para encarar a su hijo —. ¿Sabes cuánto tiempo ha pasado? —su madre le mostró tres dedos —. Tres horas. ¡Tres horas!

—¡Ya, mamá! Como te encanta hacer show. Dios...

—Hola, señora. Mi nombre es Jaeseop y soy un antiguo compañero de curso de Kiseop —ofreció su mano y dubitativamente la madre de Kiseop le estrechó fuertemente con la suya —. Lamento haber distraíido a su hijo, pero es que nos encontramos y hablamos sin parar y...

—¿Todo eso en el baño? —cuestionó la señora.

Eso y mucho más, pensaron ambos, mirándose a los ojos.

—Sí. Creo que... nos equivocamos de sitio y tendríamos que haber conversado afuera para haber esperado su presencia.

—Mmm... Kiseop, ¿en serio es un excompañero? —él asintió —. Para ser de la misma edad es mucho más inteligente que tú —AJ rió y Kiseop refunfuñó —. Ahora vámonos que tu padre debe estar esperando para la cena y, como últimamente, tendré que mentirle diciendo que se me pasó la hora y todo por tu culpa, hijo. ¿Cómo le digo que por dos prendas me demoré tanto? Ah, ya sé. Tú y tu dolor de estómago y tu nuevo amigo. Dios...

Kiseop se disculpó con el mayor y AJ descubrió de dónde era tan problemático y de dónde provenía la belleza. El rubio, antes de dejar ir al pequeño, anotó su número en un papel y se lo entregó. No sin antes, robarle un beso fugaz que sorprendió a Kiseop.

—Hijo Kiseop, dónde diablos estás —su madre gritó canturreadamente molesta.

—¡Ya voy! —se despidió de AJ y llegó al lado de su mamá quien seguía hablando. Puso oídos sordos, sólo para leer lo que decía el papel.

Soy tu primera experiencia y por eso me hace exclusivo a ti.
Me encantas.

Seguido de su número celular.

Kiseop suspiró feliz y marcó rápidamente el número en su celular. Esperó a que contestara y preguntó:

—¿Exclusivo?

AJ rió —. Sólo para ti.

—¿Un encuentro en el mismo lugar? —preguntó ansioso.

—Hagamos las cosas diferentes. Pero... primero en el mismo lugar.

—Estaré ahí —dijo emocionado sin extrañar tanto a su madre.

—Yo igual. Y Kiseop...

—¿Uhm?

—Me encantas.

Leer esas  palabras no eran nada comparado como oírlo a través de la llamada. Eso lo llenó de expectación.

—Que... tonto.

—Ya lo dijiste —bromeó AJ —. Nos vemos, pequeño.

—Nos vemos —y cortó primero porque podrían seguir por otras horas y ya su madre podría sospechar.

Kiseop, a tres meses de la primera experiencia, se sintió más liberado y seguro. Su cabeza procesaba soluciones y no problemas, eso lo agradecía. Ahora podía estar más tranquilo consigo mismo y no le importaría que dijera su familia o los demás. Que le seguía teniendo miedo a los espirítus, lo seguía haciendo, y eso no se lo quitaba nadie. Bueno, así era Lee Kiseop.
Reacciones:

0 comentarios :