El Favorito del Jefe ღ Capítulo XI

15 mayo 2016

El Favorito del Jefe ღ Capítulo XI


Ver a tanta gente bailar y tomar como descontrolados, no era lo mío. Onew lo sabe y aún así me hace acompañarlo a la fuerza. Ninguna voluntad de mi parte hubo cuando irrumpió en la oficina sin tener la decencia de trabajar como se debe, tenía todas las ganas de disfrutar el ascenso del señorito aunque no debería de importarle pero ahí estábamos: Onew bailando con una chica cerca de Taemin quien lo hacía con un chico mientras se lanzaban miradas que parecían balas de metralladora llenando el cuerpo de cada uno. El señorito estaba junto a otro chico, se notaba su declaración sexual de inmediato.

Y yo... Pues yo estaba sentado como un idiota; sólo como un perro. Por lo menos, el trago era mi única compañía hasta que alguien se sentó de imprevisto en nuestro rincón exclusivo.

—Hola —la voz melosa de una chica se hizo presente. Aish~ Como detestaba esto.

—Hola —respondí para no ser descortés con ella. Aunque en realidad fue muy confianzuda en entrar aquí sin permiso de alguien y me imagino que debe ser porque esta bien pasada de tragos.

—¿Vienes a menudo? No te había visto por aquí.

—Ahí tienes tu respuesta —corté todo seguimiento de conversación de una.

La verdad es que no tenía ganas de hablar con nadie en este momento y sólo quería irme a casa a descansar. Tampoco quería echar a patadas a esta chica que de seguro no cumple los 17 años creyéndose mayor de edad siendo que le dieron pase ya que éste lugar es más libertino que el propio come pollo.

El estar absorto en mis pensamientos gastados en alguien que no importa que me hizo dar cuenta de que la niña ya se había ido. Gracias por haberla retirado sin que lo hiciera a mi manera y de mala forma, mentalicé a Dios. 

Las horas iban pasando y no veía señales de nadie en la pista, ¿será que me habrán dejado abandonado? ¡Los maldigo! Me levanté y fui directo al baño ya que mi vejiga estaba tan llena por tantos tragos. Cuando iba de camino, dándome paso entre la multitud, me di con la gran sorpresa a lo lejos de que Onew se estaba comiendo a besos a Taemin. ¡Que asco y en un lugar público! Tuve que correr para ocultarme pero me encuentro con otra sorpresa: el señorito a punto de besarse con ese chico desconocido.

Que cuál era mi pregunta en este momento: ¿En dónde me habré metido? Sí, caí en el lugar más pecaminoso donde doblando la esquina, había gente que fornica. ¡Dios ayúdame!

—Oh, lo siento por interrumpir —controlé mi impresión a un estado nulo.

Ambos me miraron pero uno más preocupado que el otro. La casualidad que el más nervioso ahí era el señorito y el otro chico quería seguir en lo que quedaron siendo por el mismísimo Kibum quien detuvo todo acto. Susurraron un par de cosas antes de oír como la puerta era abierta y cerrada de golpe mientras yo estaba en el cubículo. Tienen que haber salido por lo desvergonzado de la situación, pensé. En fin, ¿qué me importaba?

Al salir del cubículo, me llevé otra sorpresa: el señorito seguía ahí, cruzado de brazos mientras estaba apoyado en el lavamanos.

—Perdón por arruinar tu momento —hablé con tranquilidad cuando fui a lavarme las manos.

—No hay que perdir perdón —dijo muy serio. Ups, ahora sí que estaba enojado el señorito.

—Bueno, cómo digas.

Mientras seguía en mi labor de asearme las manos, hubo un silencio sepulcral. No sé cómo debería describir la situación y por la simple razón de sólo pensar en una que pasaba por mi mente, debía esar loco.

—Oye, si te preocupa tu orientación sexual, no me importa.

—No estoy preocupado por eso —admitió sonriente —. Creo que te diste cuenta desde que entré a la empresa.

—Conozco a mi amigo tanto como para reconocer a otro siendo homosexual —rodé los ojos —. ¿Es acaso por lo que vi? —asintió tímidamente. ¿Qué le pasaba al señorito arrogante y sarcástico? ¿Cómo iba a saberlo? Me di un golpe mental —. No es que haya visto algo del otro mundo. Acabo de ver a mi mejor amigo casi tragándose a Taemin en medio de la pista de baile —eso sí que daba asco y un escalofrío me recorrió el cuerpo de sólo pensarlo.

Kibum rió ante mi reacción, parecía más tranquilo y eso relajaba más el ambiente. Aunque en un lugar como éste quién estaría cómodo.

—Quizá te ibas a llevar una mala impresión de mi —claro, estaba actuando como una puta —. Tal vez como de algún prostituto.

—Hey, todos tienen sus necesidades —alcé los hombros y quise secarme las manos en... Bueno, no había ningún tipo de papel ni nada. En la ropa será.

—¿Y tú tienes necesidades? —cuestionó.

—¿A qué viene esa pregunta?

—No sé, sólo preguntaba.

—Es obvio que tengo necesidades. Está el comer, ir al baño, tomar agua...

El señorito volvió a reír —. Por Dios, Choi, no estoy hablando de esa clases de necesidades. Que inocente eres.

—Ya sé a que te refieres y de las que hablas, no tengo. Todo mi tiempo está con la empresa y la familia.

—Que aburrido —bufó —. Pero de seguro tuviste novia.

—La tuve y...

—Te dejó —asentí —. Es que quién no te iba a dejar, eres aburrido en todo. Si te dedicas sólo a un edificio que hace exportaciones e importaciones para tener dinero y cuidar a tu familia, no te hace una mejor persona. Tal vez la más rica, sí, pero debes saber que el dinero no hace la felicidad. Ella a lo mejor quería formar su propia familia y tú te mentalizaste en: trabajo, trabajo y más trabajo. Eso siquiera te hace ser una persona.

—Que yo sepa, a ti el dinero te hace muy feliz —contraataqué —. No hubieras rogado por darte el puesto de recepcionista y no hubieras reclamado frente a mi padre para obtener el ascenso.

—Bien, tienes un buen punto. La diferencia es que crecí en lo que es tener nada mientras tú ya tenías el imperio listo para llegar y dirigir.

—¿Y crees que es culpa mía? Uno nace sin saber en dónde y en qué familia crecerá, criará y morirá.

—Cierto, pero deberías ser más humilde con las personas que te rodean. Somos personas también.

—Espera, ¿estábamos hablando de tu homosexualidad que ya suponía y terminamos en acusaciones con mi nacimiento? Además, soy tu jefe y me debes respeto —acusé enojado.

Ahora Kibum reía a carcajadas —. Por favor, Choi, no estamos en el trabajo. Aquí eres una persona común y corriente, ¿y te sientes ofendido? Así es como vive la gente simple, quizá no de una discoteque, pero si trabajando con el sudor de su frente para poder disfrutar del dinero ganado en un lugar como éste. No te estoy juzgando por tu nacimiento, porque no es un desperdicio —su mirada recorrió desde la punta de mi cabello hasta los zapatos bien lustrados y volvió a mirarme —. Te estoy juzgando por tu actitud. Cambia y verás que los empleados estarán más a gusto con el trabajo que les asignaste, y la empresa será una de las más solicitadas tanto por nueva gente que quiere ser contratada como sugerencias de gente que se vaya por fuerza mayor.

—¿Te crees Psicólogo?

—No, soy una de esas personas que ha visto y vivido todo.

Disponía irse cuando las siguientes preguntas salieron inconscientemente de mi boca, maldiciéndome en ese mismo instante.

—¿Así es cómo conseguiste tu puesto de finanzas? ¿Dando tu consejo malintencionado?

Se devolvió y nos miramos con odio en los ojos. Se notaba las llamas arder en las pupilas como guerreros en la Era Medieval en una mesa redonda discutiendo los acuerdos y desacuerdos de una propuesta. Sin más, él se acercó pero no era para restregarme su inociencia sino para besarme la mejilla, dejándome pasmado.

—Obtuve el puesto por algo muchísimo más que esto y no es algo por lo que estar orgulloso —susurró en mi oído antes de irse definitivamente del baño.

Me quedé un momento pensando todo lo que había dicho. Por un corto tiempo si logró entrar en mi mente, cuestionándome del mando y los pocos procesos que he cumplido en la empresa. Realmente no soy mala persona, tampoco lo quiero ser con aquellas que trabajan en el edificio... ¡Pero me sale con naturalidad el ser malote! A quién le miento.

Ya me ha dicho que no obtuvo ese puesto con orgullo, con honor, y sin embargo no sé cómo fue el problema en Stark U.S. Mi padre lo sabe y aún así no me quiere decir. ¿Es que acaso tengo que... investigar por mí mismo para encontrar respuestas?

Y lo más perturbador de todo esto... es que el beso no me disgustó. ¿Eso es raro? Sí, es bastante raro y es por eso que me refriego una y otra vez la cara para tener que olvidar aquello y eso hago, para mi suerte.

Volví al exterior y vi el gozo de Onew y Taemin pero ni siquiera esperaría a ambos así que también decidí marcharme. Necesitaba descansar de todo.

Al otro día decidí ir de visita a casa de mis padres y nada mas la curiosidad estaba más que corcomiéndome y obligándole a mi padre a que me dijera todo el problema en Stark U.S.

—Deberías decirme —volví a insistir por milésima vez.

—Ya te he dicho que no puedo comentar algo al respecto contigo, Minho. ¿Por qué debería?

—Porque soy tu hijo y el Sr. Kim es mi empleado —sorví de la sopa que hizo mi madre. Muy riquísima por cierto y lo extrañaba.

—Mi empleado —recalcó mi padre —. Que no se te olvide.

—No estás dirigiendo la empresa ahora y yo lo contraté, por lo tanto debería saber el por qué tuvo ese problema en Stark U.S. para no tener futuras diferencias.

—Ay, hijo. De momentos eres tan sumiso y otras todo un tigre cazando lo que quiere —mi padre movió la cabeza en desaprobación —. ¿Por qué no le preguntas a él? ¿Quién más que la persona que estuvo en ese conflicto?

—Le pregunté y no quiso decirme.

—Si no te lo dice es por algo.

—¿Ya terminaron los dos de hablar sobre trabajo? —interrumpió mi madre muy molesta —. Estamos en la mesa que es para compartir en familia y no para discutir del laburo.

—Mamá, tú al parecer conoces al Sr. Kim de alguna parte. ¿De dónde se podría saber? —esa es otra curiosidad que me tenía quisquilloso.

—Oh, fue en una pequeña fiesta en el que fueron invitados todos los jefes de empresas. Me acuerdo que él ofrecía aperitivos.

—¿Aperitivos? ¿Era de los servicios?

—Sí, y de entonces hasta ahora, ha cambiado muchísimo. Él tenía el cabello completamente negro y su piel era más oscura. Siempre ha tenido esa linda sonrisa por lo que siempre encantó tanto a las damas como a los señores, incluso le dieron propinas cuando eso no estaba permitido —alzó los hombros —. Hizo muy bien su trabajo, supongo.

—Así como en los trabajos anteriores —agregó mi padre.

—Si es un buen empleado, ¿por qué casi todos los años está cambiando de trabajo? —cuestioné dudoso.

—Tal vez sea por su carácter.

Ya lo creo.

—Ese chico tiene un desplante exterior muy tierno y alegre, pero seguramente detrás de todo eso, debe haber una fierecilla —comentó mi madre a pesar de que dijo que no hablaría de trabajo nunca en su vida en la mesa.

—Si fuera por él, pasaría a todos por encima, incluido los jefes.

—Hijo, Kibum es así porque ha vivido muchas cosas en su vida —en su mirada había algo de lástima —. No le recomiendo a nadie lo que vivió.

—¿Cómo lo sabes, papá?

—Esta puede ser una historia cliché porque se ha escuchado muchísimo al respecto, pero Kibum ni siquiera tuvo estudios adecuados y menos lo que es vivir bien. Antes de entrar a trabajar en los servicios, como dice tu madre, él sobrevivía de las calles. Claramente, esta fue una oportunidad que aprovechó sin refutar y por lo que debería estar muy orgulloso. ¿Viste el curriculum siquiera?

—Es obvio —rodé los ojos.

—Lo tomas a la ligera e imagino que lo denigras de vez en cuando —iba a objetar pero me detuvo —. Si lo miras cuidadosamente, ves esfuerzo y dedicación.

Eso bien lo sabía pues estudiar cuatro diomas adicionales al nuestro ya era de admirar. Yo sabía casi lo básico de todos y eso debería darme vergüenza como empresario, ¿verdad? En todo caso, aun si me ha mentido en los datos de su formación estudiantil, Kibum parecía esforzarse en las metas que quiere y tenía un objetivo claro que era expandirse en el extranjero.

—Ese chico te será de gran ayuda, hijo —prosiguió mi padre —. Tenlo por seguro.

No sé por qué la conversación terminó de una forma tan sútil y sin cuestionamientos al respecto, y que a lo que realmente venía a casa de mis padres, pasó a segundo plano. Ahora había una pregunta en mi cabeza: ¿el señorito será un apoyo o un problema? De momento no me quiero precipitar a lo segundo cuando lleva menos de un mes y debo darle unas semanas para ver como van las cosas como asistente.

Lo pienso de nuevo y no me gusta la idea.
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