El Favorito del Jefe ღ Capítulo VI

15 mayo 2016

El Favorito del Jefe ღ Capítulo VI


—Boca viperina. Saliva venenosa. Bla, bla, bla.

¿Qué se creía Choi? ¿Mi juzgador de la vida como un general medieval? Eso ya lo creía. Me está tocando los huevos desde que entré a trabajar para la empresa y más antes. Para que mentir. Cree que soy tonto pero siempre que alcanzo a pillarlo con el Sr. Jinki, me nombra como: el señorito.

—Me la va a pagar...

—¿Quién? —escuché una voz atrás mío. Ya sentía peligrar mi trabajo si es que era el ojo de búho. Volteé lentamente y no era más que Taemin. Dejé salir aire aliviado y lo miré amenazante —. Qué.

—Cómo que qué. ¡Me has asustado! —me encaminé directamente a recepción con él siguiéndome.

—Oh, lo siento —rió —. Entonces, ¿quién te pagará? —Taemin andaba de curioso.

Esa era una de sus facetas que descubrí muy pronto y sólo siendo días de que entré.

—Un excompañero de trabajo —agarré los auriculares y acomodé le micrófono —. Dijo que me devolvería un dinero para la semana pasada y no lo ha hecho —mentí.

—Ya entiendo.

No sé si fue una clase de campana salvadora que alguien llamara. Contesté y procedí a tomar los datos para un futura reunión con el señor Choi. Los días se estaban completando y dejando casi nulo descanso para el jefe. Bien hecho, Kibum, estás haciendo bien tu trabajo. Me dije victorioso. La única cosa que me inquietaba era que Taemin, a pesar de que yo estuviera trabajando, no se movía del mesón.

Finalicé la llamada para escribir unas cosas más y lo miré —. ¿Qué?

—Nada —respondió.

—Cómo que nada si estás pegado ahí viéndome.

—¿Eso te pone nervioso?

—A cualquiera. Tal vez... —ya me suponía a lo que venía —. Tal vez quieres preguntarme algo —se sorprendió y parece que di en el blanco.

—Bueno, sí. Y quiero que seas muy sincero con esto.

—Siempre lo soy —siempre.

—Tú y el Sr. Jinki...

—Yo y el Sr. Jinki, nada. ¿Sació tu duda?

—Yo... sólo preguntaba porque... —balbuceó.

—Taemin, que no soy tonto. ¿Por eso me quedas mirando con recelo?

—¿Qué? Yo nunca lo he hecho.

—Te diré todo lo que he observado de ti, de mí y del Sr. Jinki. Él fue mi entrevistador el primer día. Al segundo día lo encontré de casualidad a la salida de la entrevista con el Sr. Choi y el hecho de que me siguiera, no era más que por beneficio de la empresa. No podría decir que oí tu conversación con él, pero se notaba tu enojo. Y al pasar los días, el cómo me mirabas, era más evidente que sientes un poco de inseguridad en tu relación —recalqué lo último, pues era claro para mis ojos —. Sí, lo sé.

—¿Cómo? Pero si nadie lo sabe —murmuró.

—Para quien ha tenido relaciones desastrozas en el pasado y las actitudes de ambas partes, está a la vista. Yo diría que hasta el Sr. Choi sabe.

—Mi trabajo está peligrando —golpeó muy fuerte su cabeza en el mesón. Eso debe doler.

—No te hagas daño. Tampoco estás peligrando.

—¿Cómo lo sabes?

—Digamos que hubo una charla sobre orientación sexual —dije en un susurro.

—¿Ustedes conversan de eso? —preguntó extrañado.

—Salió un tema, pero nada más. Para tu tranquilidad, el Sr. Choi puede estar enterado y que el Sr. Jinki sabrá manejar muy bien la situación. Así que puedes estar en paz.

Otra llamada distrajo nuestra conversación.

—Choi International.

—Sr. Kim, quiero la actualización de las listas de reuniones para éste mes.

—Pero que fastidioso...

—¿Qué dijo?

—Que se los mando por correo electrónico, Sr. Choi —rodé los ojos.

—Bien —y cortó.

—Con un jefe así creo que me cortaré la cabeza —dije molesto y mandando lo requerido.

—El Sr. Choi es algo estricto. No así su padre que era más comprensivo y de tacto.

—Yo esperaba encontrarme con él, pero justo me tocó la varita mágica de la mala suerte.

Taemin se carcajeó. No sé por qué pero tambien me reí un poco al respecto. En serio que tenía un poco de mala suerte y algunas diferencias con Choi. Era como para arrancarse los pelos.

—Dicen que del odio al amor, hay un sólo paso —canturreó antes de irse. Yo negué con la cabeza porque era algo estúpido y sin sentido.

Yo... tuve una relación con alguien y la verdad es que no me fue muy bien. Era un empresario y creo que por eso evito tanto las relaciones muy estrechas. El único y el que creo que es mi mejor amigo, es Woohyun.

De pronto vi a Taemin corriendo de vuelta al mesón.

—Se me olvidó preguntarte algo. ¿Irás a la fiesta de hoy?

—¿Qué fiesta?

—¡La bienvenida de los novatos! —dijo muy alegre.

—Siento que soy el único.

—No lo eres, tonto. Hay varios que entraron antes que tú y no se hizo por esperarte —nos miramos seriamente y Taemin no pudo más y se echó a reír —. ¡Que va! Sólo no se había hecho porque el Sr. Choi no quería dar autorización y como se lo sugerí a Onew, lo convenció.

—¿Onew? ¿Quién es Onew?

—¡Oh! Tú no sabes. Él es el Sr. Jinki. Es su nombre informal.

—Ya veo. Es tan raro como el mío. Mientras que el mío se traduce a llave, el de él parece que dice: Oh, nuevo.

—Pero si eres muy malo para formar palabras  —Taemin rió un poco —. Entonces, ¿vienes?

No podía perder la oportunidad de socializar con algunos más de la empresa —. Por supuesto. ¿En dónde es?

—En el Club Octagon.

—Había escuchado de él. ¿Eso queda en Gangnam?

—Así es.

—¿Pero no es muy caro?

—No te preocupes por eso. Todo lo paga la empresa o, mejor dicho, el Sr. Choi —movió sus cejas —. Tendrás tiempo de seducirlo.

—¿Qué? De ninguna manera. Ni que fuera perra en celo. Prefiero comer del piso antes que... hacer algo con él. Puaj.

—Eso lo dices ahora, pero después...

—Ya, deja el tema. ¿Quieres que vaya a la fiesta? Pues iré.

—¡Bien, nos vemos entonces!

Pero que clase de chico era. Es tan insistente, curioso, entrometido, inseguro y se cree cupido. ¿Posibilidades con Choi? Ni que fuera lo último que quedara en la Tierra.

*     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *      *     *     *

Ya era de noche y me vestí con mis mejores ropas. Inclusive volví a la peluquería para tinturarme el cabello a rubio porque encontré que el castaño, tras el pedido de eliminar mi hermoso arcoiris, era muy común. Y para que mentir, quería impresionar. Así que también me delineé los ojos de negro para resaltar la mirada en la noche y retoqué algunas imperfecciones naturales de mi rostro. Las detestaba.

No me fue muy difícil encontrar el lugar ya que había oído de él hace mucho. Además, es muy famoso por los alrededores y sé que tienen sectores vip de exclusividad para quien pagaba muy bien. Ese parecía ser el caso de ahora, eso espero.

El taxi en el que iba llegó a la hora que me dijo Taemin. Soy puntual para éstas cosas. Sin embargo, tenía unas ganas de arrancar y olvidar que es una fiesta de bienvenida e irme a otra con desconocidos y pasarla aún mejor. Aquí creo que me cohibiré y eso no me gusta para nada.

Cuando tenía planificada mi noche en otro lugar, salió desafortunadamente Taemin. Que desgracia.

—¡Llegaste! —me abrazó fuerte y me dejé a regañadientes —. Pensé que no vendrías y me quedaría solo —me miró raro —. ¿Te teñiste el pelo?

—Es obvio —rodé los ojos —. Además, estarás con Onew.

—Ellos no estarán aquí. Son jefes y no pueden socializar con los empleados.

—¿Y cómo socializas con el Sr. Jinki?

—Eso es otro tema —bajó el perfil del tema y ya era arrastrado dentro del club —. Tenemos un sitio exclusivo por allá —apuntó hacia la esquina izquierda —. Si quieres vas mientras yo busco un trago para ti.

—Está bien.

No tengo idea de que trago me traerá, ni como lo pasaré esta noche. Sólo sé que estoy sobrio y que de seguro me aburriré con tanta gente normal. 

A los minutos llegó Taemin con un Mojito para mí. Bueno, no está nada de mal. Tiene un sabor dulce y que a mis papilas gustativas les gusta. 

Traté de conversar con algunos chicas y chicos novatos y era tan tedioso porque no había nada en común. Tampoco sabía por qué Taemin estaba acá si no era nuevo. Le pregunté y me dijo que como él llevaba un poco más de tiempo en la empresa, le gustaba hacer éste tipo de reuniones y decidió organizar la fiesta. También que no hubo problema con el Sr. Choi.

—¿Entonces de eso trabajas en la empresa? ¿De organizador de fiestas? —me burlé.

—Ja, que va. Yo soy el asistente del Jefe del departamento de Recursos Humanos. En pocas palabras...

—Eres el que sabe de los despidos y contrataciones de la empresa, incluyendo algunas cosas más, claro —él asintió. Bebí un poco del trago —. Si no mal recuerdo, una chica fue a entregar el contrato al Sr. Choi. ¿Esa no era tu tarea?

—Cierto. Pero yo no estaba en ese momento y hay una segunda persona al mando. También supe de tu cambio de cargo de auxiliar a recepcionista y eso me pareció extraño. ¿Cómo lo hiciste? —me observó expectante.

—Hacer qué.

—Convencer al Sr. Choi —muy intuitivo el chico... con los tragos corriendo por su sangre —. Los rumores dicen que si a la persona que pensaba contratar no le gustaba el cargo, rompía los papeles ahí mismo y le pedía por favor que no volviera a la empresa a pedir trabajo.

—¿Así de drástico en tan sólo tres semanas? —lo había pillado en su mentira de nuevo —. Te dije, Taemin, que no soy tonto. Hay personas que informan sobre nuevos cambios en las jefaturas de empresas. Los diarios son tan típicos de leer para informarce en el ámbito laboral.

—Bueno, está bien. La mitad de eso es mentira. El Sr. Choi, con permiso de su padre, hizo despidos y contrataciones. Los despidos fueron a personas que llegaban a la edad de la jubilación. Personas que el Choi padre no quería deshacerse porque pensaba que la empresa se iría abajo sin esa experiencia. Sin embargo, el Sr. Choi les pagó años de servicios y unos buenos bonos extras para que descansaran el resto de sus vidas —bebió un poco de su trago para el seco de su garganta —. Las nuevas contrataciones son mentes renovadas y jóvenes, muy beneficioso para la empresa, puesto que algunos aceptaron dos puestos por un sueldo mayor y sin quejarse.

—Es que con una gran paga, ¿quién no?

—Y Kibum, si miras bien, tenemos a veinte contra cuarenta —observamos a todos los novatos.

—Quieres decir que de cada diez despidos, hay cinco que aceptaron doble trabajo de todos los entrevistados.

—Así es. Por eso fue tan extenso y complicado el contratar nuevo personal. Tú no lo hiciste.

—Ni siquiera me lo propusieron.

—Con razón el Sr. Choi estaba que le salía canas verde contigo —reímos.

—Supongo que sí. Soy un problema mayor por ser extrovertido.

—En todo caso, no te vino mal el ser recepcionista. Onew tenía una asistente quien se retiró porque viajaba a otro país y el hecho de que llegaras, hizo que la Sra. Lee fuera su asistente.

Y quizá por qué se fue la chica anterior.

El celular de Taemin sonó y contestó de inmediato, saliendo del lugar. Suspiré profundamente. La conversación de repente me cansó y sólo quería disfrutar del baile y la música del lugar para desahogarme un poco.
Reacciones:

0 comentarios :