Choose... ღ Capítulo Único

15 mayo 2016

Choose... ღ Capítulo Único


Al salir de la universidad, Dongho se quedó un instante leyendo lo que le quedaba de libro de lectura que sería prueba para los dos días siguientes. Caminó hacia la parada de autobus. Como siempre, el que pretendía tomar, estaba lleno, así que decidió esperar otros treinta minutos más para irse a casa a descansar un poco y luego repasar el libro para estar listo.

En eso, observó a la calle del frente y se dio cuenta de que un chico, apoyado en la pared de un edificio, lo estaba mirando. Entre miedo y desconcierto, desvió la vista pero automáticamente volvía a verlo y el otro no parecía quitar su mirada en él. Algo parecía decirle con los ojos, como si le hablara, sonrió y desapareció en medio de la oscuridad de un callejón. Tragó saliva. 

No sabía cómo tomarse eso. A lo mejor quería ayuda... no sabía con exactitud. ¿Qué debía hacer? Su mente procesaba el hecho de no desviarse del camino, pero algo le decía que debía hacerlo. Siguió sus impulsos y cruzó la calle, entrando a ese callejón. Tragó saliva nuevamente.

Caminó y caminó. Era más largo de lo que pensaba...

—Veniste —escuchó tras su espalda. Se volteó tan violento y asustado que hizo reír al otro —. No te asustes. No te haré nada... —eso quería creer.

—Yo no sé por qué vine... —dijo esto para después querer escapar, pero fue tomado del brazo.

—Espera. ¿En serio no lo sabes? —la verdad es que no, no lo sabía —. Mírame —el otro tomó su rostro e hizo que lo observara —. Eres hermoso... —fueron sus palabras antes de besarlo, pero fue un intento frustrado.

—¡No! —se soltó como pudo y fue corriendo dentro del callejón que creía sin salida.

Tan tonto él al no correr de vuelta por donde vino. Escuchó gritos tras suyo; sus piernas ya no daban para más. Se apoyó en sus rodillas para tomar aire nuevamente y echar a correr, pero de nueva cuenta lo detuvo el chico.

—Detente.

—¡Suéltame!

—Espera, lo siento. No fue mi intención —ahora en vez de un brazo, agarró los dos.

—¡Que me sueltes, maldición!

—Está bien, está bien —los dos respiraron agitados en su posición. Dongho no se lo pensó dos veces al tener esa oportunidad para irse —. Mi nombre es Hyun —se presentó el chico. ¿A él que le importaba? —. ¿Cuál es tu nombre?

—No es de tu incumbencia... —caminó a pasos agigantados; el otro lo seguía sin problemas.

—Por favor, sólo... —agarró su bolso y de ella extrajo un pedazo de papel y un lápiz —. Sólo toma mi número, ¿sí? —dijo mientras seguía escribiendo y le pasó las cosas al haber terminado.

Dongho, extrañado, miró el papel y al chico frente a él, y sin decir nada más, se fue corriendo del lugar para después tomar el autobús rápidamente.

Se preguntaba una y mil veces por qué tuvo que ir tras él y qué es lo que quería conseguir en realidad. A ese chico lo reconocía por estar siempre en los lugares donde se encontraba: ya sea en la biblioteca, en el casino, en el parque, pero esta vez en el paradero... fue una extraña situación. Ese chico que se hacía llamar Hyun, era homosexual y él sin saberlo. Pensó que necesitaba de ayuda o lo que sea, pero no que le fuera a dar un beso así de la nada. ¿Pero qué tenía que ver eso con lo que le estaba pasando? Esa cercanía le afectó en demasía e hizo dudar de su sexualidad. Dongho no era gay... o eso creía.

Soohyun llegó un poco desanimado al departamento. No quería asustar al pequeño y como era de esperarse, al chico no se le quemaba el arroz.

Suspiró profundamente al tiempo que una llamada entró a su celular. Miró la pantalla: número desconocido. De todas formas contestaría.

—Aló —dijo casi frío.

—Ehmm... —con sólo escuchar eso, se le erizó la piel a Soohyun. Era el pequeño llamándolo y se llenó de expectación —. ¿Hyun?

—Claro. Sí. Por supuesto —dijo animado y sonriente.

—¿Podemos... vernos?

—Claro que sí. ¿Qué te parece en mi departamento? —se golpeó mentalmente, pues parecía ir muy rápido.

—Está bien —milagrosamente aceptó.

—Bien. Entonces la calle es...

Hyun le dio la dirección y el chico le dijo que estaría unos treinta minutos por ese lugar. Quizás vivía lejos, pero eso no le importaba. Ordenó su habitación hecho un Flash y así quedara lo más presentable ante la presencia del pequeño. Al haber terminado, bajó las escaleras para esperarlo afuera. Miraba su reloj por cada minuto que pasaba y se le hacía eterno.

Hasta que lo vio doblando en la esquina de la calle. Saludó con su mano, el otro sonrió levemente.

Cuando se acercó lo suficiente, no hubo palabras que decir y simplemente subieron escaleras hasta llegar al departamento y el mayor lo invitó a pasar. 

Dongho se encontraba en una situación un tanto confusa, pero ya estaba ahí y tenía curiosidad del por qué Hyun le provocaba esa extraña sensación en su estómago.

—Acomódate donde quieras —le habló.

Se sacó la mochila y la casaca. Se sentó en la orilla de cama y observó el lugar. Típico y normal para un estudiante de universidad. El mayor se sentó al lado de él.

—¿Quieres algo de tomar?

—No, gracias —mintió, ya que tenía la garganta seca.

—Mmm... ¿Estás seguro de esto? —Soohyun preguntó dudoso, puesto que esa llamada no se la esperaba demasiado pronto, pero ahí estaba.

—No...

—Es tu primera vez —aseguró el mayor —. Si no quieres, puedes irte... —dijo amable.

—No. Sólo... estoy nervioso y un poco avergonzado... Decepcionado por lo que estoy sintiendo mientras estoy junto a ti porque no debería.

Esa confesión era algo bueno para Soohyun. Provocaba algo en el pequeño.

—No te obligaré a nada. Dime lo que quieres que haga.

—Bésame... —y como mandato, se acercó lentamente para no asustarlo. Dongho cerró los ojos para simular que nada estaba pasando, pero era mentira. Sintió unos voluptuosos labios tocando los suyos y no se sentía para nada de mal. Abrió los ojos y vio a un sonriente Hyun —. Qué.

—Nada... —suspiró —. Ven —le tendió la mano para que se levantara y quedaran frente a frente —. Te ayudaré un poco con tu confianza. Primero, levántate la camiseta —Dongho dudó un momento pero lo hizo —. Déjalo ahí —el pequeño no había alcanzado a sacársela completamente, así que tapó su rostro —. Esto es aprender a sentir... —dijo Soohyun para luego bajar y tocar su vientre con sus labios, sus manos y su nariz para olisquear el buen aroma del pequeño.

A Dongho se le escapó un pequeño gemido que a Soohyun le endureció el miembro de excitación. Besó desde el ombligo hasta llegar a sus pechos y mordisquear sus pezones para ganarse otro gemido del pequeño.

<<Maldición, Soohyun, tienes que aguantar>>.

Se dijo a sí mismo y le quitó la camiseta de la cabeza al chico. Él lo hizo después.

—Ahora te toca sentirme —los ojos desconcertados de Dongho no se hicieron esperar y se notaba la pregunta: ¿y por dónde empiezo? —. Así... —tomó su mano y lo puso sobre su pectoral.

Dongho pudo recién tomar iniciativa a tocar el cuerpo contrario y tampoco le desagradaba a pesar de ser un hombre. El mayor le dio la espalda y se encontró que tenía un gran tatuaje en la parte alta de esta. Debía atreverse a lo que sea, ¿no? Besó la longitud de aquel tatuaje delicada y lentamente, que casi era una tortura para Soohyun.

—No puedo más... — el mayor se dio la vuelta para besar fogosamente al pequeño y éste no se negó. Mientras, desabrochaba los pantalones y bajaba al mismo tiempo el bóxer. No miraría para que el otro no se sintiera cohibido. Tomó ambas manos del pequeño para que también tomara iniciativa y así lo hizo.

Cuando se despojaron de todo, Soohyun lo llevó a la cama, acostándolo y él quedando en medio de las piernas.

Dongho estaba un poco asustado. Su cuerpo lo pedía por una extraña situación, pero sabía que esto dolería y no quería ser dañado.

—Espera... —dijo.

—No te haré daño —Soohyun miró el rostro bello y esos ojos que parecían casi llorar —. Te dije que haré lo que quieras.

—¿Tienes condón? —el mayor rió.

—Claro. ¿Quieres que lo use?

—No, sólo... —se ruborizó.

—Sólo querías saber si es que estaba preparado para éste tipo de cosas —Dongho asintió —. Soy precavido también —suspiró profundo —. Iré a buscar uno... —el pequeño lo detuvo del brazo.

—No... No es necesario —no quería esperar y sentirse arrepentido después de algunos minutos. Soohyun sonrió.

—Está bien, entonces iré a buscar lubricante; no quiero dañarte.

El chico se levantó y Dongho lo vio entrar al baño. Respiró profundamente. Debía tranquilizarse y pensar que sólo sería una vez y luego ya no lo vería. O quizás no era tanto así porque eran del mismo campus. Se golpeó mentalmente.

—Listo —dijo Soohyun, llegando al lado para tener el momento tan esperado. Se untó un poco del líquido en el pene y un poco en el agujero del pequeño. Dongho se contrajo un poco por el miedo —. Tranquilo... —y diciendo eso, introdujo el primer dígito en el interior.

—Ah... Eso duele —se quejó.

—Tienes que relajarte —así introdujo el segundo y ya no sentía tanta presión alrededor de sus dedos. Introdujo un tercero y se acostumbró —. ¿Puedo?

—Sí.

—Bien... —se posicionó más cerca e introdujo lentamente su miembro —. Recuerda lo de antes... —entró muy lento para no dañar al pequeño y este gimió en el proceso —. Eres muy hermoso —dijo para que se relajara más y lo consiguió, ya que la presión alrededor de su miembro no era tanto.

Después de unos minutos en un vaivén sigiloso y cuidadoso, Soohyun aumentó la velocidad gradualmente.

—¡Ah! —había dado en el punto deseado y arremetió de nuevo ahí —. ¡Ah, ahh! Ahí, más rápido.

Obedeciendo a los deseos del contrario aumentó la velocidad y ya no quería detenerse si es que era posible.

Dongho se sentía en el cielo y es que aquella sensación no la creyó tan buena, tan sensacional; era algo que le hacía temblar el cuerpo entero, que le llena de agradables escalofríos hasta la punta de los pies de los cuales encorvaba cada vez que Hyun se enterraba en él en el punto exacto. Era lo mejor de su vida y se sintió desfallecer cuando sintió un calambre en su parte baja, anunciándole que ya era el momento exacto.

—Me voy... Me voy a correr —dijo agitado ante tanto movimiento.

—Yo también... —Soohyun se inclinó, tomándose de ambas manos del pequeño como soporte y lo besó apasionadamente, para dar unas cuántas clavadas más fuertes y correrse en el interior —. ¡Oh, sí! —siguió arremetiendo y ayudó al contrario. Lo masturbó hasta que se corriera y sintió la presión nuevamente en su miembro.

Era lo mejor que le había pasado y más con el ser tan perfecto frente a sus ojos.

Cansado, cayó encima del pequeño, sin salir aún de él.

—¿Puedo saber tu nombre? —dijo aún agitado.

—Dongho... Shin Dongho... —y éste pareció desmayarse del cansancio, que no evitó; cerrando sus ojos y quedándose dormido.

*     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *      *     *     *

No sabía cuánto tiempo pasó y esperaba que no fuera de día, pero se equivocó.

—¡Maldición! —se levantó de golpe, sintiendo la punzada en la parte baja. Maldición por dos, pensó. Comenzó a vestirse y la presencia de Hyun lo ponía nervioso aún.

—Deberíamos vernos de nuevo —dijo tranquilamente. Él ya estaba despierto desde temprano, observando a Dongho dormir plácidamente.

—No va a funcionar.

—Quizás no, pero...

—¡Que no! —gritó despavorido. Miedo es lo que recorría su cuerpo, el saber cómo le trataría su familia por ser ahora un descubierto homosexual —. ¡No te quiero! —dijo cuando ya estaba casi vestido. Tomó su mochila y abrió la puerta, no sin antes dirigirle unas últimas palabras a Hyun —. Lo siento y... gracias —se fue del departamento, cerrando la puerta tras él.

Corrió escaleras abajo y tenía pensado borrar todo. Era ya imposible porque en él ya estaban sus besos, sus caricias, su manera de "hacer el amor"; todas las sensaciones que por primera vez sentía y que nunca tendría. Así lo pensaba en su transcurso de regreso a casa.

Soohyun salió al balcón y vio al pequeño irse sin mirar atrás.

—Date la vuelta —decía una y otra vez —. Por favor... —sentía angustia por haber tenido todo y ahora nada, pero quería que todo eso cambiara. El que Dongho lo escuchara de corazón, le haría el hombre más feliz de la vida y así fue.

Dongho, al llegar cerca de la esquina, volteó mirando al chico desesperado en el balcón y le sonrió. A Soohyun se le agrandó el corazón como nunca y gritó un claramente alto: ¡Sí!

Después de todo, Dongho tendría que elegir entre lo que decía la familia y lo que sentía en el corazón. Y sin duda eligió a su corazón porque a pesar de lo mucho que hablaran de él y los prejuicios futuros, él quería ser feliz y lo haría al lado de su Hyun, su hombre.
Reacciones:

0 comentarios :