Because You Complete My Heart ღ Capítulo II

15 mayo 2016

Because You Complete My Heart ღ Capítulo II


El día tan esperado había llegado y los menores del grupo de amigos estaban tremendamente nerviosos. Éste año Youngjae saldría por fin hacia la universidad a estudiar lo que tanto quería. Debía concentrarse completamente en los estudios y prestarle más atención a los profesores. Youngjae tenía un distractor llamado Seo Kangjun y debía solucionarlo a penas lo viera.

—Y hablando del Rey de Roma... 

—¿Qué hice? —Kangjun se sorprendió ante las palabras de su novio cuando se acercaba.

—Nada, sólo estaba pensando en ti —sonrió y le dio un pequeño beso.

—¡Puaj! ¡Hijos de Satanás! —Zelo apareció detrás formando una cruz con sus dedos y con Jongup rodando los ojos.

—Junhong, la próxima no te salvas —le advirtió Youngjae mientras pasaba de largo el menor.

—Tengo a papá y mamá para que me defiendan —el pequeño burló.

Tenía muy en claro que estaba hablando de Yongguk y Himchan, quienes parecían sus tutores con permisos de los padres reales. La madre de Youngjae estaba muy agradecida por aquello ya que por el trabajo no le dedicaba mucho tiempo a su hijo.

—¡Jódete!

—¡No puedo darte ese gusto, hyung! —Zelo sacó su lengua antes de ser apresurado por Jongup a su primer día de clases.

—Que idiota...

—Tranquilízate, cariño —Kangjun lo abrazó y besó la mejilla —. ¿Ya viste en que sala quedaste?

—Aún no.

—¿Crees que nos hayan separado?

—Hace años que estamos juntos y dudo mucho que nos separen —rodó los ojos.

—Eso sería el destino —canturreó.

—Claro, destino —dijo pesimista.

—No seas tan amargado —apretujó sus mejillas —. Vayamos a ver.

Tomándose de las manos, siguieron su transcurso hasta estar frente al panel informativo de los estudiantes y cursos asignados. Sería una magnífica suerte si Youngjae tenía por compañero a su novio porque se ayudaban mútuamente en materias que les cuesta y así fue. El más feliz era Kangjun que desde que llegó al colegio siempre estuvo en la misma clase de su cachetón.

En el transcurso desde que conoció Kangjun a Youngjae fue bastante esporádico. La primera vez que lo vio no había visto persona más bella hasta sus años. Kangjun ya se había declarado homosexual desde que tenía 14 años y sus padres no hicieron más que felicitarlo por su valentía al confesarles tal secreto. Sabía que en Corea no estaba bien visto pero sin embargo se atrevió afrontar al mundo así tal cual es. 

Vio los reflejos de sol rozar la piel de ese ser, quedó cautivado instantáneamente por su hermosura y tanto fue así que no dejó de mirarlo hasta que sus ojos se encontraron y esperaba que esa fuera el inicio de una historia de amor a primera vista... Pero estaba muy lejos de serlo.

Cuando Youngjae lo observó no había más que miedo y terror en sus ojos. Iba acompañado de otra persona que al parecer era su amigo y lo vio arrancar del colegio hecho un demonio. ¿Qué había sido eso? ¿Qué es lo que había hecho para asustarlo? No entendía nada. Se adentró al colegio tan desanimado y perdido en sus pensamientos que no le importó todo lo pasado en clases. Tampoco había almorzado porque no tenía apetito.

Pasó todo el día pensando en aquel chico, que justo se encontró con el que menos se esperaba.

—Hola —habló el chico con voz gruesa. Kangjun pensó que todo lo que aparentaba no era conjunto con esa voz —. Soy amigo de Youngjae.

—¿Youngjae?

—El chico que viste salir corriendo.

—Oh...

—Lamento mucho lo sucedido.

—¿Qué sucedió?

—Aparentemente te confundió con otra persona —hizo una mueca —. Ya le expliqué que eras transferido de otro colegio, pero aún no se calma.

—¿Puedo hacer algo para ayudarlo? —si eso dependía de que Youngjae estuviera mejor, él lo haría.

—No te le acerques, tal vez.

Cómo. ¿Tan injusta era la vida? ¿A penas lo había "conocido" y se tenía que alejar? En un momento recordó aquel nombre en la lista de la clase en la mañana.

—¿Se llama Yoo Youngjae?

—¿Cómo sabes su...? —el chico lo observó con asombro para después comprender lo que pasaba —. No me digas que estás en la misma clase —Kangjun alzó los hombros —. Maldición, esto está mal.

—¿Qué tan mal?

—Tremendamente mal. Tu sola presencia lo pertubaría —el chico se tocó la sien —. Bien, voy a tener que pensar en un plan... —comenzó a caminar a la dirección en que vino sin despedirse.

Kangjun después supo que el amigo de Youngjae se llamaba Kim Himchan y que estaba en un curso más que ellos. Era muy famoso por saber tocar más de tres instrumentos incluyendo los tradicionales. Incluso, los de la clase de Teatro, solicitaban que tocase para ellos siendo el único en armonizar el ambiente.

Seguramente muchos se lo decían, pero su futuro era prometedor.


—¿En que piensas? —le interrumpió su novio cachetón —. Hace un momento estabas feliz y luego pasmado mirándome.

—¿Es que no puedo admirar tu belleza? —alzó una mano para acariciarle la mejilla.

—No seas empalagoso —observó como los estudiantes alrededor miraban de reojo la escena, irritándole.

—Así te gusto —sonrió Kangjun de oreja a oreja.

—Sí, claro —tiró de la mano de su novio para ir a clases —. Vamos que se nos hará tarde.

Kangjun no refutó y se fueron corriendo para tomar los puestos de atrás, porque les beneficiaba el que pudieran hacerse cariños de vez en cuando. 

Lo que no se dio cuenta uno de ellos es que en la lista había otra persona que conocía y del cual no iba estar muy orgulloso de ver.

*     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *      *     *     *
Daehyun iba en la parte trasera del auto de sus padres con los nervios de punta. El hecho de volver a ver al Youngjae del pasado, todo destrozado por su culpa, lo hacía sentirse más que incómodo y si hablaba de sufrir, también lo fue para él. Salió adelante con personas con los cuales forjó una amistad y confianza durante estos años y se los agradeció con creces al momento de volver a Corea.

Ellos ya sabían la situación de su compañero Daehyun y en vez de juzgarlo, lo incentivaron a que reconquistara a aquel chico que de muy buenos calificativos describía. Sin embargo, eso se oía muy lindo para lo que venía al estar cerca del colegio.

Estaba aterrorizado.

No quería provocar más dolor en Youngjae de lo que le ha hecho y es por eso que movía incesantemente su pierna como una clara señal de ansiedad ante los ojos de sus padres.

—Hijo, debes calmarte —habló su madre.

—Como si eso fuera posible —bufó mientras miraba por la ventana el paraíso antes de entrar al infierno.

—Daehyun, sabes que no era nuestra intención alejarte de todos tus amigos y lo lamento.

—Hubiera sido mejor que me dejaran con un tutor antes que acompañarlos —era un comentario equivocado de su parte pero su rabia interna no lo dejaba pensar con claridad.

—Lo sentimos, hijo —dijo con voz entrecortada su padre y eso Daehyun no se lo permitía.

—No, lo siento yo. Le pido perdón a los dos —suspiró agotado de toda la situación.

—Sé que volver te será difícil pero ya verás que todo irá bien. Te lo prometo —aseguró su padre.

—Sólo esperaba estar en otro colegio, no en ese, papá.

—Pero ahí están tus amigos de la infancia.

—Se lo agradezco, en serio, pero será muy complicado tener que formar relación con ellos cuando han pasado cuatro años.

Sus padres se miraron y suspiraron con pesadez.

—Te mereces el mejor colegio de la ciudad —comentó su madre —. Siempre queremos lo mejor para ti y lo sabes, por eso espero que en este primer día no se te haga difícil.

—Eso espero, mamá. Gracias a los dos —sonrió cuando ambos miraron por el retrovisor.

Sin duda este día sería memorable tanto para los padres de Daehyun como para él.

Pasaron sólo unos minutos para llegar a la entrada del bendito infierno y Daehyun no hacía más que sudar. Por instinto se acercó al panel informativo para ver en que clase quedó mientras hacía una llamada a Yongguk.

—Y ya estoy a un paso del agujero negro —canturreó a su amigo de la infancia.

—¿Y cómo te sientes?

—Para que decir que estoy nervioso, sudo como un atleta en plena maratón... —encontró su nombre en una lista para después encontrarse con el nombre que menos quería coincidir —. Oh, no...

—¿Qué pasó? ¿Te sientes mal?

—Yongguk hyung, me vas a odiar.

—¿Por qué?

—Quedé en la misma clase de Youngjae.

—Ay, no. Esto no es bueno —se escuchó a través del celular y al parecer Yongguk estaba al lado de Himchan quien pedía explicaciones. Al entender el desespero de la "madre", volvió a respirar calmadamente para luego continuar la conversación con Daehyun —. Hey, no... Tienes que estar tranquilo, ¿sí?

—Claro.

—Todo va a estar bien.

—Lo sé —cuestionó en vez de afirmar.

—Himchan dice que si Jae sufriera una crisis, Kangjun ya sabe que hacer.

El corazón le dolía por saber que ese chico tenía más importancia en la vida de Youngjae y no negaba que tenía celos injustificados después de largos años.

—Okey —respiró profundo —. Tengo que ser valiente.

—Así se habla, amigo.

—No me pongas más nervioso, Yongguk hyung.

—Lo siento. Voy a colgar y bienvenido a Corea —se escuchó la bienvenida de parte de Himchan que le subió aún más el ánimo.

—¡Gracias, chicos!

Daehyun cortó la llamada sin mas y miró estático el ingreso al gran edificio. ¿Qué se supone que haría en cuanto lo viera? ¿Sería mejor esconderse tras una capucha y lentes? ¿Lo reconocería así? Era el plan de contingencia y lo iba a emplear para tener éxito.

—Aquí vamos.

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Youngjae y Kangjun consiguieron con gran éxito los últimos asientos para el disgusto de algunos estudiantes. Siempre les arrebataba el lugar para pasar medio desapercibidos por años consecutivos. Las miradas escudriñadoras no se hicieron esperar sin importarle a la pareja.

La clase había comenzado hace veinte minutos con las típicas presentaciones de todos los alumnos que estaban pasando a ser aburridas cuando de pronto tocaron a la puerta de la clase.

—Chicos, espero que esto de los atrasos no sea así —señaló la puerta —. ¿Entendido?

—Sí, profesor —dijeron al unísono.

El encargado de la clase se acercó a la puerta para expresar su interés en un alumno —. Tenemos un nuevo integrante de la familia —bromeó. Todos rieron ante el comentario —. Preséntate.

El chico entró lentamente y muy nervioso, pudo percibir Youngjae. Traía una capucha color celeste y unas gafas que escondían gran parte de su rostro, pero al parecer no quería hablar.

—Preséntate, chico —insistió el profesor.

—Me llamo Hyun —el chico se inclinó levemente.

—Tu nombre completo.

—Es Hyun a secas —refutó el chico. Que mal educado.

Youngjae miró a su novio quien tenía la misma expresión de desagrado hacia el chico.

—Muy desobediente para ser tu primer día —el profesor aventó su cuaderno a la cabeza de aquel estudiante que hizo estallar en risas a la clase y hacerle volar los lentes.

—Lo siento —hizo reverencia de disculpa —. Mi nombre es... —levantó la cabeza levemente para mirar a la clase y se encontró con el rostro conocido de Youngjae y los ojos que transmitían miedo igual que él.

—Jung Daehyun... —susurró Youngjae sin creérselo, siendo percibido por su novio quien vio el mismo miedo de cuando lo vio por primera vez. Estaba claro que esa era la persona de la que hablaba Himchan en incontable ocasiones y por el cual sufría aquellas crisis que ya creía desaparecidas.

El protagonista de todo esto, Jung Daehyun, había vuelto para hacerle la vida imposible a su cachetón y eso no se lo iba a permitir. Porque más que miedo de que ese chico volviera a recuperar a Youngjae, tenía miedo de que el cachetón volviera a recaer a su antiguo estado.
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