A Pesar de Todo... ღ Capítulo Único

15 mayo 2016

A Pesar de Todo... ღ Capítulo Único


Me encuentro sentado en la cama viendo como el horizonte a través de la ventana se aleja de toda la realidad. Afuera se mueve todo como un non-stop que me deja en un trance sin fin y me es tan atrayente y distractor para mi dolor.

Sufro el mal que cada persona podría tener y en el día menos pensado, se te escapa de las manos. A eso le llamo: amor.

Desde el comienzo de la madrugada hasta el amanecer de éste mismísimo día, odio todo... Odio mi ropa esparcida por el suelo, odio la loza acumulada en el lavaplatos de mi cocina, odio el baño con su detestable olor, odio mi habitación y con ella las sábanas desparramadas en la cama después de una noche de placer y pasión obtenida por la persona que más quería.

Esa persona que con su delicadeza y delgadez atrajo mi mirada a pesar de muchas chicas que conocí. Sutileza con la que llegó a captar toda mi atención y que con el tiempo me cautivó con sus virtudes y... defectos.

Defectos que odié por pequeños momentos y que fueron despojados con un simple y rápido beso que se intensificó y terminó siendo una sesión de sexo.

Pero esos defectos me sobrepasaron y no podía hacer nada...

Recuerdo aún esas palabras retumbar en mi cabeza como si se tratase de hace unos segundos y no sesan.

—No te quiero, Eli, fuiste sólo una aventura. Y si no entiendes algo tan simple como eso, no sé qué habré visto en ti.

—Estás siendo cruel y no me lo merezco, Kevin.

—Es que tal vez no conociste todo de mi como lo creíste.

—Pero aún sigo pensando que puedes cambiar.

—Eres muy ingenuo. Léeme los labios: Yo no voy a cambiar. ¿Entiendes?

Es con aquellas rápidas y venenosas palabras que fue dejándome un vacío en mi corazón, en mi alma y en mi ser, y moribundo también.


Cuando lo conocí por cosas del destino, fue el infortunio más grande de mi vida. Era la pareja de mi mejor amigo Jaeseop, con el cual crecimos y criamos como hermanos.

—Hola, soy Kevin. Jae me ha contado mucho de ti. Incluso que son como hermanos.

—Claro, lo somos.

Nos dimos las manos y esa vez hizo que el piso se moviera como un sismo y que de mi estómago hicieran revolotear esas típicas mariposas ante la persona indicada para ti. Por supuesto que con Jaeseop éramos hermanos, pero estaba dispuesto a traicionarlo con tal de tener cerca de nuevo a Kevin.

El trance me invadía cada vez que lo veía como si él fuera un ángel caído que fue destinado a la persona equivocada. Le tenía envidia a mi mejor amigo y mucho más por tener a ese ser como su media naranja que hasta tuve las ganas de decirle que no confíaba en Kevin como para ser parte de su vida. Jaeseop, como siempre, creería en mis palabras y sabría que lo cuido, pero ésta era una ocasión en que yo estuve equivocado y que confiaba más en Kevin que en mi.

Resignado me encontraba en el asiento de ese restaurant elegido para cenar, mientras observaba cada detalle de esa sonrisa perfecta, esos ojos que se limitaban a esconderse tras esos párpados al sonreír y esa risa que, aunque no fuera la más común, me llegó a encantar; esos dedos largos y finos entrelazando con los de mi supuesto hermano y que desearía ser yo en su lugar.

¿Cómo se sentirá? ¿Cálido, reconfortante, acogedor? Me pregunté entre mis tantas divagaciones y me sentía más furioso cuando se tocaban los labios para un tierno beso, simulando en mi interior como si viera el propio engaño ante mis ojos, sin poder hacer nada y tragarme toda rabia y discrepancia de la situación.

Sus labios parecían ser suaves y adictivos, que me apetecía probarlos aunque sea a la fuerza. 

Kevin era la tentación misma y, sólo con esos pequeños detalles, era mi perdición.

Ante aquella incomodidad, decidí irme fingiendo que tenía cosas que hacer y que luego hablaríamos. Totalmente mentira. Necesitaba despejar mi cabeza de tanta magnánima de persona y olvidarme de ese chico de una vez porque no era para mi. Me guié por el razonamiento de mis actos y me decía que no podía traicionar a quien me acogió en su familia como si fuera de su sangre.

—No puedo hacerle esto...

Me dije una y mil veces... pero el destino parecía venir en mi contra.

Como si el mundo y la ciudad fueran muy pequeñas, me encontré precisamente con Kevin mientras salí a comprar una cajetilla de cigarrillos. Él parecía estar de compras también y quería pasar desapercibido, sin embargo, me fue imposible por su saludo de "amigo".

No podía con eso y decidí excusarme nuevamente e irme a casa corriendo como si fuera maratón. Esa era mi más segura guarida. La noche entera estuve pensando en que clase de persona me estaba convirtiendo y transformándome en el ser más vil y traicionero por ese chico.

No sé como en un tiempo después llegué a socializar tan tranquilo a su lado, controlando cada impulso de querer abalanzarme hacia sus labios, tocarlo, oler su piel, lamerlo... Toda fantasía se destruía con la llegada de Jaeseop en su búsqueda.

Es curioso porque veía en los ojos de Kevin las clarísimas insinuaciones y los mismos deseos que yo. Con la mirada nos decíamos todo y nada, lo que su lado misterioso me hizo atraer como la abeja a la miel.

De repente le decía que era un maldito y lo reconocía. ¿Qué debía pensar al respecto? Como mi mente se encontraba loco por él, me respondía que sólo era interés en mi casi hermano.

—A pesar...

Aquel trance se cortó con el llamado insistente a mi puerta y no era mas que...

No dijimos nada, pues debíamos hablar después de haber desaparecido semanas y el lugar indicado para hacerlo es en mi cómodo living que no tiene nada de la misma porque estaba igual de desastrozo. Nos sentamos y quise ofrecerle algo de tomar pero se adelantó y negó. Estaba muy serio y no era de preocuparme, pues ya sabía el por qué.

—Cómo...

—Sólo pasó —respondí sin ningún remordimiento a quien tenía a mi lado.

—Cuéntame.

—¿Estás seguro?

—Quiero tener todo claro en mi cabeza.

—Okey.

Le conté todo desde un principio y lo hice sin tapujos para retorcerle la mente y así desistir de casarse con Kevin. Él es bueno para mi, no para Jaeseop.

Le dije que después de algunas semanas, tocó quedarnos solos en el karaoke cuando él no había ido por su dolor de cabeza y fue tanta su equivocación al dejar a Kevin con este lobo vestido de oveja para comerse la presa.

No fue mucho tiempo donde ya nos estábamos comiendo las bocas, despojándonos de nuestras ropas y teniendo sexo en el sofá y en el mesón, dejando el canto a un lado porque su aliento, sus suspiros y sus gemidos eran sólo míos. Todo mío...

Y esa no fue la única vez, fueron muchos más y es que dicen que los amores prohibidos son mucho más intensos que los permitidos, es por eso que con cada roce de manos y unas miradas deseosas, desatábamos la lujuría y nos era tan incontrolable que lo hacíamos en los callejones sin importar que alguien nos viera. ¿Delicadeza? Ninguna. Kevin quería que fuera una bestia con él porque le encantaba el sexo duro y rápido, y cuando lograba tocar su punto, me volvía más bestia para verle blanquecer sus ojos y escuchar sus gemidos subir de tono cada vez más.

Ah... Como me gustaría tener a ese chico entre mis brazos y hacerlo mío otra vez.

Lo chistoso de todo, es que esas muchas veces eran después que Jaeseop se iba a casa y confíaba en que su hermano protegería a su prometido. ¿Qué protección más quiere con saber que Kevin no es para él? Me "sacrifiqué" por Jaeseop y me encantó.

Seré muy egoísta al decirle todo esto pero no quiero a Kevin junto a él.

—Ellison.

Me llamó la atención mi nombre en Jae —. ¿Mmm?

—¿Te encuentras bien?

—Por supuesto que sí.

Me observó extrañado y a la vez preocupado. ¿Por qué?

—¿Puedo seguir? —mi casi hermano asintió.

Después de algunas semanas lo traje a mi casa y nos deshacíamos por completo; sin miradas extrañas, sin escondernos, sin correr a una y otra parte y satisfacer nuestros deseos en un largo tiempo porque yo quería más y más.

Pero un día, algo pasó.

Kevin se puso raro y no nos encontrábamos seguido. Le pregunté qué pasaba y respondió que Jaeseop le pidió matriminio, al cual terminó aceptando. ¿Por qué aceptó cuando estábamos tan bien juntos? ¿Acaso no creía que lo nuestro era real? ¿Acaso mi corazón no valía aquí? ¿Yo era un peón más en su juego de ajedrez? Es por eso que le confesé mi amor pero igual fui rechazado. Kevin fue y seguirá siendo un interesado y egoísta conmigo.

—¿Le pediste matrimonio?

—Sí.

—¿Qué te respondió?

—Él aceptó.

Maldito Kevin. ¡Pequeño demonio!

—No me quiere.

—Lo sé, pero es porque me ama y dice que desde el segundo día de conocerte, te has puesto muy extraño con él.

—¿Extraño? Estoy muy lúcido, Jaeseop. ¡Todo lo que te conté pasó en realidad!

—Kevin dice cosas muy distintas y hay otras que escucho y no coinciden.

—¿Cómo cuales?

—El karaoke, por ejemplo. No te quedaste con Kevin, estabas solo. Él te vio hablándole a la nada por las noches e incluso, cuando vino a dejarte la invitación para el matrimonio, te confesaste y al momento de rechazarte, lo intentaste... violar.

—¡¿Qué?! ¡Eso es mentira! Te está engañando, Jaeseop, ¿no lo ves?

—Tranquilo. Es por eso que he venido a corroborar tu versión.

—Entonces me crees, ¿verdad?

—Claro que sí y hablaré con él.

—No le creas.

Suspiró profundamente —. Luego hablamos, ¿okey? —acarició mi rostro con tanto cariño y preocupación. ¿Por qué otra vez? —. Debo irme.

—Está bien... —apenas cerró la puerta tras su espalda, volví a mi habitación —. A pesar de... —el sonido del celular interrumpió mi odio hacia Kevin.

¿Un mensaje? Lo abrí y se trataba de mi madre, o madre de Jaeseop, diciéndome que todo iba a estar bien y que encontraría un especialista para mi. ¿Por qué especialista? Quizá sea un chequeo general de salud.

Me tiré en la cama y miré el techo en un blanco perfecto. Ojalá mi vida fuera así... Todo perfecto.

Recordando todo lo que pasó, río. Mi mente y mis ojos se ponen difusos por mi estado deplorable. ¿A quién engaño? Todos esos momentos, todas esas situaciones, todo... era una total mentira que mi cabeza creó por alguien que mi corazón sintió que era el amor de mi vida y que nunca iba a tener.

Ese era al maldito Kevin Woo.

Porque a pesar de que sus ojos no me vieron con deseo; a pesar de que sus labios nunca tocaron los míos; a pesar de que su cuerpo no pasó por mis manos; a pesar de que aquellas palabras nunca salieron de su boca... 

A pesar de todo, yo lo amo de verdad.

Una pregunta ronda por mi cabeza y es que todo lo que supuestamente había vivido, lo sentí tan real...

¿Con quién habrá sido?

Puedo asegurar que en esto, no estoy loco.
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