2016

14 julio 2016

Elements ღ Capítulo Único



Una vez más me encuentro en esta situación de batalla y como siempre estoy odiando con toda mi alma a ese sujeto que me mira con satisfacción a través de esta gran mampara pero no me queda más que luchar para sobrevivir, sólo que esta vez espero hacerlo como las otras muchas veces.

—¡Youngjae!

El grito me pone en alerta una vez que recibo el golpe directo en mi rostro y me levanto para el contraataque. No pienso perder, no esta vez.

Una lucha de elementos es lo único que disfruta a los científicos e invitados hoy en día. Desde mucho antes se sabe que existían cuatro simples elementos de conocimiento mundial, pero al pasar los años todo fue una extensa experimentación que llegamos a ser una legión. No voy a mentir, me asusta, y lo hago por el hecho de que algún día, si lo estoy haciendo mal, me toque a uno de los que son inmunes a todos los inferiores. Yo soy uno de ellos y, mi amigo Daehyun, también lo es.

Creo que la corta vida antes de esto, me deja con un gusto a querer morir porque ya nada vale estar aquí hasta que llegó Daehyun. Él es mayor que yo en edad pero al entrar al proyecto, se volvió un chico muy retraído. No actúes como un robot, le dije alguna vez. Es ahí cuando nuestra amistad comenzó sin preámbulos y le enseñé algunas técnicas para adaptarse a su elemento. Su vida antes de entrar aquí también era muy bella, según sus relatos.

Ahora me pregunto el por qué habremos decidido entrar a algo como esto: ¿para ser un aporte a la humanidad? Eso es lo que pensaba y estuve muy equivocado. Y es que el tiempo en que ingresé y que nadie me instruyó, no me explicaron que esto era sólo entretenimiento de la ciencia. Estoy odiando la ciencia cuando era una de mis materias favoritas en secundaria y más culpa a las personas que conforman este proyecto.

He tratado de defenderme y escapar, pero claro, ellos son tan inteligentes como para anular todo poder dentro de la gran cápsula que llaman nuestro hogar. ¿Debería morir? Eso detendría todo el dolor que tengo.

—¡Youngjae no! —vuelvo a escuchar ese grito de mi amigo tras el cristal, horrorizándose ante mi posible muerte.

No es posible explicar como nuestras mentes se conectaron, simplemente lo hicieron y ya. Me causa una extrañez porque no somos compatibles en nada. Yo soy Hielo y él es Fuego; tan simple como eso y de eso llegamos a tener una gran conexión que ni los científicos logran adivinar a este punto y es una de las cosas más buenas excepto cuando te reclama cuando quieres morir.

No lo hagas —me dice mientras recibo golpe tras golpe del contrincante que resultó, para mi desgracia, otro de mis amigos.

No quiero matar a Jongup.

¿Entonces quieres dejarme solo?

No es eso. ¿Qué caso tiene que viva si siempre voy a tener en mi mente todas esas muertes en vano?

No me dejes solo.

No quiero hacerlo pero no tengo otra opción.

¡Claro que sí la tienes!

¿Qué opciones tendría en un lugar como este? Aquí sólo es luchar y eso conlleva a dos opciones más: vivir o morir.

—Lo siento, amigo —susurró Jongup tristemente mientras me estrangula con su brazo en mi cuello. Yo había elegido morir hace mucho tiempo y por Daehyun y las amistades, no lo hacía.

¡Te amo, Youngjae! ¡No puedes morir y dejarme aquí!

¿Y ahora me lo vienes a decir? ¿Eres idiota o qué?

Te estoy diciendo la verdad. Ahora intenta idear un plan para que salgas de esa situación, ¡ya!

¡Oh, maldición! ¿Por qué no tengo una conexión con Jongup también? Lo observo y lee mi mirada atentamente. Jongup había aprendido una genial habilidad para leer rostros, a pesar de que no era un elemento. Entendió un poco lo que quería transmitirle y sesó un poco su agarre en mi cuello.

—Tenemos que hablar —pronuncié.

—¿Cuál es tu plan? 

—Impresionante —abrí la boca y simulé un gemido doloroso.

—El plan ya, se están impacientando.

Observé la cara de disgusto de nuestro creador y claramente de la demás gente que se quedaba dormida o abucheaba. Respiré profundamente y proseguí a idear un plan que nos ayudara a ambos estar vivos, era tan complicado por el tiempo en mi contra.

—Intentaré congelarte en el momento que permitan utilizar los elementos.

—¿Quieres matarme?

—Eres elemento Tierra, sí, pero también aprendiste a fusionarte con ella y no sólo manipularla, ellos no lo saben. Hace lo posible por escapar mimetizándote con el suelo.

—¿Y si eso no funciona? —cuestionó desconfiado.

—Ambos estaremos muerto.

Vió en mi mirada que mi palabra se cumple. Yo era sincero con todos y quizás esa era una de las características que le encantaba a Bang Yongguk por decirle todo el odio que le tengo.

—Está bien.

Comenzamos a golpearnos incontable veces hasta sentir como los elementos recorrían por nuestras venas, el momento había llegado y congelé a Jongup como le había dicho. En segundos lo vi esparcirse como tierra por la figura, dejando la camiseta y pantalones como evidencia de que aún estaba ahí. Golpeé la figura de hielo y se destrozó en mil pedazos dejando a varios espectadores satisfechos y a varios despertando del bullicio, aplaudiendo como si lo hubieran visto todo. Tarados.

Este era mi día de suerte. Era la última batalla del día en la que salíamos dos vivos.

En la conexión con Daehyun le obligué a ayudar a Jongup a no salir fuera del rango permitido porque podía quedar atrapado y también que le llevara ropa de repuesto en su encuentro. Ahora, como Jongup estaba "muerto" debíamos idear un plan para su escapatoria que no sería para nada sencillo.

—Gran espectáculo, Youngjae —habló mi creador —. Aunque debo decir que demoraste más de la cuenta que la otra vez.

—Ese chico era muy fuerte.

—Tú lo eres más y lo has demostrado.

—Que más da —bufé —. Déjame salir.

—¿Salir?

—Es la última batalla del día, Yongguk —le miré con temor.

En un momento determinado acabé escuchando una conversación privada con una señora llamada Lena. Ella, según tenía entendido, era la principal fundadora de todo el proyecto y a la cual estuve odiando aún más que el pobre manipulado de Yongguk. Me aterrorizó el escuchar que debía ser hora de una batalla con uno de nosotros y un puro, eso no era nada bueno. Si sabían que un puro era invencible, por qué someternos a tantas batallas para nada. Somos experimentos basura y para nada.

Y el momento que más temía era justo hoy.

—¡Ha llegado la hora, señoras y señores! —la gente se acomodaba en sus asientos y miraban expectantes —. Tras varios análisis y pruebas, finalmente una de las investigaciones dará frutos o, en su defecto, será un desperdicio de experimento. Pero no se preocupen, tenemos muchos más, así que en que uno muera, no nos afecta. Tendremos muchos espectáculos más —toda esa gente de mierda estaba riendo como si fuera un chiste nuestras vidas.

—¡Déjame salir! —golpee el vidrio frente a ese sujeto —. Esa sonrisa de Huasón te la quitaré a mucho dolor si no me dejas salir, Yongguk —advertí.

Él rió y con él, todos esos malditos que cuidan sus propias vidas sin importarles los demás; vidas que les iba arrebatar si es que salía victorioso.

—Que ingrese el Puro.

—No... No, no, no.

¿Por qué ahora que había decidido vivir, me querían muerto? ¿Tendría que morir? ¿En serio? Podía hacer algo. Sí, yo siempre me salgo con las mías, algo se me iba a ocurrir. Se abrió una de las puertas y se asomó por ella, Himchan.

Himchan era uno de los que nacieron sin debilidades. Eso es lo que conlleva a ser Puro: ser legendario. Su apariencia es muy engañosa, podría aparentar fácilmente 20 años pero lleva encima 250. Fue descubierto en una expedición en India: así como otros buscaban momias en Egipto, los científicos creían que más allá de la humanidad, la ciencia les había dejado algo mucho más magnífico e interesante, y encontraron a los Puros. Todos los que estamos en centros alrededor del mundo, tenemos un extracto de ellos. Por supuesto Himchan es uno pero hay 30 más en distintos elementos que a pesar de ser compatibles con cada uno de nosotros, igual seríamos débiles ante ellos porque nuestro elemento es inmune a ellos.

—¡Puro significa inmunidad! —gritó Yongguk —. Quiero presentarles a Himchan, un Puro desde su nacimiento, enterrado en el olvido por científicos de su época ante el miedo de tan magnánima personificación. Encontrado en Sri Lanka, cerca de la estatua de Buda Gautama.

—¿Cómo es que usted pudo encontrarlo y los más conocidos buscadores de tesoros no? —uno de los invitados se atrevió a preguntar dudoso.

—La cienca, señores, lo puede todo. Confío mucho en mis habilidades de búsqueda también.

Todos los pordioseros sonrieron satisfechos ante la respuesta y yo sólo pensaba en cómo iba a salir vivo de esto.

—Lo siento, Youngjae —escuché a mi espalda.

—No tienes que hacer esto, hyung.

—No me queda otra opción. Yo te cree y eres como mi hijo pero siempre habrán reemplazantes. Nadie es indispensable.

—Vaya padre que nos tocó.

Me resigné en el momento en que había entrado Himchan, mi padre de elemento, por esa puerta para sólo morir. Lo peor de todo es que mi conexión con Daehyun se había perdido. ¡Rayos! La desesperación de no volver a escucharlo me atormentaba y sólo era para decirle que, a pesar de los acontecimientos y del entorno, también lo amaba.

—¿Por qué lloras, Youngjae? El espectáculo aún no empieza y ya te has dado por vencido —rió Yongguk.

—¡Maldito de mierda! ¡Te juro que hasta en tus sueños te voy a torturar y te vas arrepentir de todo lo que has hecho! —golpee fuertemente el ventanal para atravesarlo pero sabía era imposible.

—Cálmate un poco. Danos un show y yo te daré un entierro digno, lo juro —dijo sarcástico.

Era tanta la crueldad hacia mi persona y tanta la rabia que inicié con el primer golpe.

—¡Entonces que comience el show! —Yongguk animó al público y todos ellos aplaudieron, sintiendo hervir más mi sangre. Mi elemento quería hacerse presente ahora mismo.

El segundo golpe estuvo casi de ser certero contra mi estómago. Himchan sabía pelear y los años de entrenamiento no pasaron en vano, pero a pesar de eso, yo era más habilidoso y por lo tanto esquivaba con rapidez. Luego sentí la conexión con Daehyun y me aterroricé ante su confusión.

¡¿Qué está pasando?!

Te dije que algún día iba a llegar el momento y el caballero decidió que era hoy —recibí un golpe en el costado que me hizo retorcer en el suelo.

—¡Concéntrate, Youngjae, debes dar un buen espectáculo! —oí a Yongguk seguramente atemorizado a que muriera de una vez por todas sin dar la batalla deseada.

Si conseguía que yo muriera, el proyecto sería un fracaso y si Himchan muere, ¿sería un éxito? No lo entiendo.

—¡Ah!

¡Youngjae, por favor concéntrate! —el altavoz en mi cabeza sonó. Daehyun... No sé que irá a pasar con él y odiaba no tener que predecir el futuro.

—Hyung, sabes cuales son las opciones y los resultados —le hablé para que recapacitara mientras volvía a golpearme una y otra vez en el estómago hasta sacarme sangre por la boca. Estaba siendo débil pero no me importaba con tal de una respuesta que me hiciera ver la realidad y llegar a otras opciones. 

¡Todo por las malditas opciones!

—Tengo muy clara las opciones de morir o vivir —se hincó a mi lado —. También sé que eres inferior y que no eres nadie contra alguien como yo —acarició mi cabeza con tanta suavidad que hasta se sentía como protector —. El proyecto siempre va a fallar porque, y este es un dato que no se sabe, nadie ha dominado más de dos elementos a pesar de insertárseles la misma cantidad de mi eritrocitos y leucocitos. Por lo tanto, estás destinado a... morir.

—Eso quiere decir que todos aquí somos un desperdicio.

—Todo por el espectáculo —sonrió vil como su ahora dueño Yongguk y estalló mi cabeza con el suelo unas tres veces antes de levantarse y prepararse para el siguiente ataque.

La pelea no duró más de 10 minutos cuando sentí mi elemento activarse por las venas. Sí, Himchan era inmune a todos los elementos. Sí, Himchan puede ser un legendario. A todo diría que sí, pero dentro de mi estaba la esperanza de que a pesar de esos dos factores, él puede ser destruído. Esa convicción me hizo sentir extraño y muy diferente. Conocía la sensación del Hielo por mis venas y ahora sentía otra a través de ella, y me quemaba.

No puede ser que...

Daehyun, me siento extraño.

¡Cuidado con Himchan! —esquivé el golpe fácilmente, alejándome lo más que podía de él.

Tengo otra sensación por mis venas y me quema.

¿Qué? ¡Eso es imposible! Así se siente el Fuego.

¡No puedo ser Fuego, esa es una de mis debilidades!

Tienes que probar, Youngjae. Si eso significa tu salvación y tener la posibilidad de vencerlo, debes intentarlo.

Estás muy tranquilo.

Porque confío en que no vas a morir.

Muy esperanzador —sonreí, advirtiendo mi cambio de actitud antes los espectadores, mi contrincante y creador. 

A ellos no les gustaba mi rostro de satisfacción, así que me concentré. Daehyun me ayudaba a concentrarme para controlar el fuego mientras que ya manejaba el hielo a medio poder. Medio poder de uno, medio poder del otro, eso funcionaría para llamar la atención de todos. Me convertí en Hielo completamente y quise activar el Fuego pero me costaba. Mientras tanto, mi elemento sería mi protección contra los golpes certeros de Himchan que ya estaba más que cansado de tanto espectáculo perdido. Mi exterior era de hielo grueso, así que cada golpe era un pedazo perdido y repuesto del mismo.

Himchan se enfureció más por evitarlo cada vez que podía y no empezar la lucha como se debía, pero él tampoco utilizaba sus elementos contra mi. Debía activar el Fuego pronto y el no poder hacerlo me ponía nervioso. Quizá me confundí y me estoy convirtiendo en el próximo muerto del proyecto.

—¡Sólo inténtalo! —se escuchó el grito en todo el lugar.

Daehyun, me estás poniendo en aprietos —le regañé y eso no pasó desapercibido por Yongguk.

—¿Intentar qué? ¿Matar a Himchan? Vamos, que eso no lo conseguirá.

—¡Claro que sí! —contrarío Daehyun —. Él te lo demostrará, Yongguk —sonrió ladino mientras ambos, Himchan y Yongguk, me observaban detenidamente.

Me alejé al otro extremo y me concentré nuevamente. Sí, ahora lo sentía. Estaba recorriendo tan normal por mis venas como si fuera compatible y lo dejé explotar, lanzando varios pedazos de hielo impactar en los vidrios como si fueran diamantes y dañando a Himchan en el paso. Yo estaba completamente en llamas y los invitados se preguntaban qué estaba pasando.

—Tranquilos, señores, esto es parte del proyecto y ahora pueden corroborar que ha funcionado.

Todos ellos asintieron tranquilos pero la cara de preocupación de Yongguk no se lo quitaba nadie.

—¿Parte el proyecto, Yongguk? —me atreví a enfrentarlo con mis palabras —. ¡Ni siquiera servíamos para tu experimento, maldito idiota! —lancé una bola de hielo en llamas al ventanal frente al creador.

Cualquiera diría que eso era imposible y hasta yo lo dudaría, sin embargo, esos dos elementos complementaron sin ningún problema y lograron agrietar un poco el pedazo de vidrio.

—¡Esto es imposible! ¡Deténlo, Himchan!

Con miedo en los ojos, el nombrado se acercó sigilosamente a mi y al lanzar un golpe, lo detuve de la muñeca.

—Eres Fuego también —me percaté al no quemarse o retorcerse ante mi mano en llamas —. Debes tener alguna debilidad.

—Soy Puro, es claro que no los tengo.

—Voy a descubrirlo yo mismo —lo lancé hasta el otro extremo por los aires y al estar frente a él, lo tomé del cuello hasta casi ahogarlo —. No quiero que nadie muera pero no me estás dejando opción, padre.

—Sabes que el primero que morirá eres tú.

—Me pregunto si los ancestros te desecharon por algún defecto en particular —enfaticé risueño —. ¿Eres un Puro defectuoso, tal vez?

—Todo lo que les ha dicho Yongguk es cierto.

—¿Qué tan cierto? Crees que soy un tonto por meterme en este proyecto. Sí, lo soy, pero no tanto como para averigüar por mi mismo todo lo de los Puros. Yongguk nos quiso ver la cara y yo temía que algún día llegaría a enfrentarme a uno y resultaste ser tú. Los Puros no tendrán debilidades, serán invencibles pero estamos olvidando que quizás no son indestructibles —acerqué mi mano a su frente y ante el Fuego ya había comprobado que no era débil así que probé con el Hielo.

—¡No te acerques! —manoteó mi mano y golpeó mi cara tan fuerte que volví a botar sangre por la boca.

—Vamos, estás perdiendo el sentido del show —volví agarrarlo del cuello y lo toqué con Hielo pero tampoco reaccionó. Himchan rió.

—Ya no te quedan más opciones, Youngjae.

Tenía razón. No debía entrar en pánico ante mi pérdida de planes.

Trata de combinar Hielo con Fuego. Eso hará Agua —habló Daehyun en mi mente.

—Todavía tengo una opción, Himchan —murmuré y procedí a hacer lo que mi amigo dijo. Efectivamente el hielo en mi mano se iba derritiendo a medida que el fuego lo consumía. Eran compatibles pero también todo lo contrario. Lancé un poco de agua a su frente y se electrocutó momentáneamente la cabeza —. ¡Vaya, que sorpresa! —expresé mi asombro para todo el mundo —. Así que eres un Puro defectuoso después de todo.

—¡No lo soy!

—Yongguk, me acabas de traer a un defectuoso, ¿en serio? —bromeé.

—De todas formas morirás, Youngjae —gruñó furioso.

—No lo creo —sonreí y me alejé.

Congelé completamente a Himchan quien ahogó un grito sin poder escapar. Lo sorprendente es que el hielo no era destrozado del todo y logré canalizar todo el fuego a su alrededor haciendo que, como el mismo proceso de antes, el hielo se derritiera y afectara a Himchan completamente.

—¿Querías una muerte, Yongguk? —en mi mano creé una daga del hielo más sólido —. Ahora lo tendrás —lancé el arma directo a la garganta de Himchan sin posibilidad de respirar a los pocos segundos.

Himchan, un Puro de nacimiento, había muerto por un simple inferior.

—Es tu momento de escapar, creador. Más te vale hacerlo ahora —volví a tirar una bola de fuego y hielo abriéndose un pequeño agujero —. Tendrás que protegerte, Daehyun.

¿De qué hablas?

Voy a quemar este lugar.

Eso es imposible.

Entonces trataré de que sea posible.

Expandí el fuego a mi alrededor y con bolas de hielo agrieté más el pedazo de vidrio hasta lograr salir de ese infernal coliseo.

No le había tomado mucho en cuenta a la gente que estaba gritando de horror y arrancando sin importar pisar a lo otros que caían. ¿Que gente, no? Yongguk, sin embargo, no me tenía tanto miedo. Se quedó estático sabiendo de su posible muerte. Sólo conectamos miradas como para decirnos las mil y una palabras de odio entre ambos y lo calciné sin más, no quería perder más tiempo.

—Vámonos de aquí.

—No podemos salir así —ambos estábamos en llamas —. Se cortarán nuestros elementos.

—Ay, Daehyun. A veces pienso que vives el día a día y no planeas nada para el futuro.

Desde un tiempo tenía la idea de irme de este lugar y Jongup estaba incluído en eso. Creamos una teoría de que si llegaramos a enfrentarnos debíamos tener un plan de escape. Justo nos dio la suerte, o desgracia, que nuestro fallecido creador, quisiera seguir el plan de Lena. Jongup, siendo muy pacifísta, logró tener libre movilidad dentro del recinto y averiguó los sectores de energía de anulación de elementos. Seguramente tendrá a algunos enterrados bajo tierra ahora mismo.

—Me siento engañado —murmuró Daehyun tras haberle contado del plan.

—No seas celoso.

—Inconscientemente lo estoy.

—Eso es lo que oía cada vez que Jongup estaba cerca mío.

Corrimos por los pasillos advirtiendo a los demás que podían escapar. Daehyun y yo terminamos por calcinar a todo el personal y guardias del lugar. Otros tantos nos ayudaron en el proceso con sus elementos.

Nadie tenía la culpa de que el mundo tan mierda en el que vivimos, nos ofreciera la oportunidad de hacer algo por la humanidad, que resultó ser tan mierda como el mundo del que venimos.

Elements [B.A.P][DaeJae]


Título: Elements. ║ Autora: MKiSS.
Extensión: One-shot. ║ Categoría: Slash. ║ Clasificación: G.
Género: Acción, AU, Angustia.
Advertencias: Muerte de un personaje.
Grupo: B.A.P
Pareja principal: DaeJae (Daehyung & Youngjae).
Diseño de Portada: MKiSS.
Total de palabras: 3,436.

Disclaimer: Los integrantes del grupo se pertenecen a sí mismo como a su agencia. Historia ficticia. Si tiene algún parecido con la realidad u otro fic, es sólo coincidencia. Esto es sin ánimos de lucro.

Nota de la Autora: Debo ser sincera: ¡este Versus me ha tenido de los nervios! En serio, cuando se trata de otras cosas sin posibilidad a escribir lo que normalmente hago, me pone en apuro xD. No sé cómo ha quedado, puesto que cambié la temática tres veces y este lo comencé a escribir recién ayer D:

Espero que les guste y muchas personas sabrán que este no es mi elemento (?). 

Licencia de Creative Commons
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en http://utopiak-fiction.livejournal.com/21564.html

28 mayo 2016

Libertad de Amarnos ღ Capítulo Único


Han pasado un par de meses y nuestra relación ha ido... bien. Lo hemos ocultado bastante y todo parece normal entre la gente que nos rodea: nuestra madre y el instituto.

Cuando mi madre vio que nuestra relación de hermanos había mejorado después de esos grandes impaces, era la más feliz del mundo. Pero el hecho de mantener en secreto lo que había pasado, y sigue pasando, me deja un poco intranquilo. No así para mi hermano que se lo toma de lo más natural y eso me frustra un poco porque sigue pensando como un pequeño niño... como en éste momento en específico.

Ahora caminamos por lo pasillos del instituto y mientras él me abraza de los hombros, muy meloso me susurra al oído que quiere tener sexo en los baños: su fantasía después de algunos días.

No encuentro nada de meloso esto pero para él, lo es.

—AJ, ¿puedes dejar de decir estupideces? —le murmuro.

—Bueno, ¿es que no puedo tener fantasías contigo en cualquier lugar donde mi imaginación vuela?

Paré en seco y dije entre dientes —. Hermanito —recalqué serio —, estamos en el instituto.

Él observó a su alrededor como todos los chicos y chicas nos miraban espectantes. Seguíamos siendo populares, aunque más AJ por su "proeza" de acostarse con dos en casa —lo cual me sigue molestando—. Sin embargo, no le parecía importar lo que dijeran. Eso me fastidiaba y se lo hice saber un millón de veces.

AJ alzó ambos hombros —. Ellos piensan que es una conversación cariñosa entre hermanos.

—Es que no lo entiendes. Antes caminábamos uno al lado del otro, sin abrazos ni nada. Estás siendo, además de cariñoso, muy evidente.

—Entonces qué quieres, ¿que vuelva a las andanzas? —dejó de abrazarme y su mirada caló en los míos mostrándome furia en ellos.

—Eso benificiaría a tu estatus de popular —dije en medio broma pero él no parecía tomárselo del mismo modo.

—Estás bromeando.

—Piénsalo. Tú eres el que más cuida su imagen aquí porque yo ya pasé a ser el romántico y pendejo de los dos.

—No puedes estar hablando en serio —replicó atónito.

—Así no pensarán que eres homosexual.

—Kiseop, ¿crees que eso me importa?

—Debería.

—Contigo no se puede hablar. Me voy —enrrumbó hacia su clase con las manos en los bolsillos.

—Adiós, hermanito —grité por lo alto.

Evidentemente, las personas cercanas que intentaron escuchar nuestra conversación, afirmaban un posible quiebre en la relación de populares. Quizá no están tan equivocados. Y es que con esa broma, también quería tomar distancia entre los dos.

Me alegro de no tener la misma edad y topar en las mismas clases. Me adentré a la mía y me senté bruscamente en el asiento.

—Hey, cuidado —cauteló mi amigo.

Y aunque nadie lo podría creer, tengo un amigo real dentro de todo este show.

—¿Qué pasa ahora?

Nuestro ojos toparon y se comunicaron sin interrupciones. Él era bastante perceptivo y sabía lo que podría o no pasarme.

—Tu hermano, ¿verdad?

—Debo confesar que a pesar de que nos conocemos poco, me conoces mucho.

Rió —. Piensas que eres un enigma pero, en realidad, eres tan fácil de leer. ¿Por qué fue?

—Por una cosa estúpida —hice una mueca.

—¿Acaso te quiere en la cama?

Esa pregunta muy inocente de su parte, punzó mi estómago brotando unos nervios que ni mi cara podía controlar porque se me notaba el impacto de la misma. Mi corazón latió desesperado, me sudaban las manos y sentí la gota correr por mi frente.

—¿Kiseop? —me tocó el hombro —. Oye, que estoy bromeando.

—Por supuesto —y a pesar de ser una, no podía estar ahí.

Soohyun era perceptivo y creo que lo era demasiado.

—Profesora, ¿puedo salir? Me siento mal.

—Pero si acabamos de empezar.

—Por favor —supliqué y dio resultado.

—Está bien. Asegúrate de ir a la enfermería.

—Lo haré —me fui sin darle explicaciones a mi amigo pero ya hablaríamos.

Me decidí por ir al baño para refrescar mi rostro. De seguro con eso me relajaría.

Me impresiona lo que Soohyun dice porque puede no saber lo que pasa y con cada cosa que habla, acertando inconscientemente, me pone aún más nervioso.

—Maldición... —golpeé el lavamanos.

—¿Por qué maldices?

Escuché esa voz conocida a mi espalda. ¿Cómo puede haber tanta coincidencia ahora, cuando antes nunca lo hubo? Pues él parecía adivinarlo todo también.

—Ah, tú.

—¿Ah, tú? Que manera de recibir a tu hermano.

—No estoy para escuchar tus chistes, AJ.

—¿Qué pasa? —calmó su voz.

—Me siento mal... Creo que volveré temprano a casa.

—Quieres que te lleve —preguntó asustado y me agarró de la cintura.

—Me sé el camino de vuelta —alejé sus manos —. No debería tener estos acercamientos aquí.

—Estamos solos.

—Pero aún estamos en el instituto.

—Siempre andas preocupado de que nos vean —refunfuñó.

Lo miré furioso desde el espejo —. Es obvio. Nos pueden descubrir.

—A mí no me...

—A tí no te importa pero al que juzgarán es a mí.

Seguíamos observándonos a través del espejo y en su rostro se notaba la furia contenida.

—Tienes razón —afirmó descontento —. ¿Tu ingeniosa idea sigue en pie?

Abrí mis ojos enormemente. No pensé que lo que dije se lo tomaría tan mal y... quería detenerlo pero la tortura de seguir con esto no me dejaría tranquilo, y prefería dejarlo ir para estar bien conmigo... aunque me doliera.

—Si es lo que quieres —bajé la mirada y abrí el grifo para mojar más mi rostro.

—Lo haré —dijo sin titubear —. Y lo haré porque tú me lo pides —escuché sus pasos hasta cerrar la puerta.

¿Qué tipo de infierno era éste? El sentimiento del dolor a no ser correspondido era muchísimo menor al de sentir que te dejan y me destrozó. No creo ser exagerado pero me dolía horrores y esto, aunque no lo quería, lo veía venir.

Es así como durante unas semanas no llegamos juntos al colegio y, en vez de estar con él en los pasillos, me reunía con Soohyun en la entrada, trayecto del día y salida, y sabía que era por la supuesta discusión de hermanos.

Soohyun estaba equivocado y lo agradecía.

Reconocía el hecho de que somos hermanos, que somos de sangre y que lo pasado era más que un capricho de ambos.

Jaeseop salía temprano de casa y las veces que nos encontrábamos, era con una chica en sus brazos. Lo miraba de reojo y simulaba no sentir nada, lo que era todo lo contrario. En casa volvimos a lo de antes: él durmiendo en la cama matrimonial y yo en el sofá.

Era viernes y finalmente un relajo después de tanto ajetreo, y lo será en las próximas semanas ya que me graduaré.

—¡Mamá!

—¡Aquí, hijo! —como siempre, ella se encontraba en la cocina.

—Mamá, he sacado nota máxima en tres pruebas —sonreí como Huasón.

—¡Eso es excelente!

—Felicitaciones —escuché el sarcasmo de AJ mientras aplaudía.

No hablamos por semanas y ahora quiere fastidiarme. De seguro.

—Gracias —y, por supuesto, yo no iba a ser irrespetuoso —. Bueno, iré a ducharme y ver si puedo tomar una pequeña siesta.

—¿Estás enfermo, hijo? —mi madre se acercó y me inspeccionó.

—No, sólo me duele un poco la cabeza. Ya sabe, lo exprimí mucho por hoy.

Ella rió —. Así es. Mereces un descanso —y me dejó ir no sin antes darme un beso en la frente.

Pasé por el lado de AJ sin siquiera mirarle, ni decir una palabra, porque no se lo merecía. Desde el momento en que me enteré de sus nuevas andanzas, me decepcionó. Pero es lo que me busqué.

Recogí un poco de mis cosas, incluyendo mi Ipod, para relajarme en la bañera. Ese era mi momento especial y único. También recurrí a mirar al horizonte como lo hacía antes: son mis métodos de meditación.

Y uno de ellos fue interrumpido por AJ al golpear la puerta.

—Qué quieres.

—¿Podemos hablar?

Rodé los ojos. ¿Acaso me estaba tomando el pelo? ¿Acaso no puedo tomar mis momentos con tranquilidad?

—¿Tiene que ser ahora?

—Es aquí o lo es en la habitación. Tú decides.

Ay, no. La habitación era lo bastante grande como para querer perseguirme y hacerme suyo en... ¡Idiota! Que cosas pienso.

—Está bien —me levanto y seco parte de mi cuerpo. Fui a abrir la puerta y ahí se encontraba viéndome con unos enormes ojos —. Pasa —dije y le di la espalda para reincorporarme a la bañera nuevamente.

Tiene que haber sido una gran impresión el hecho de que lo haya recibido completamente desnudo, olvidándome de que estaba nuestra madre. Más tarde me regaño por eso.

AJ seguía parado ahí y con los ojos posando sobre mí.

—Entra y cierra la puerta —él asintió —. No pretendas timidez cuando me has visto desnudo muchas veces.

—¿Y qué pasa con el hecho de que han pasado semanas sin... tocarte?

—Eso no es tema —corté —. ¿De qué quieres hablar?

—Es sobre lo que has visto y oído en el instituto.

—Soy ciego y sordo ante eso. No me interesa.

—¿Debo recordarte que tú lo sugeriste?

—Sí y me alegro tanto de que me hicieras caso —dije irónico —. Que obediente de tu parte: hacerle caso al hermano mayor, fíjate.

Soltó un aire pesado —. No te entiendo, Kiseop.

—Por supuesto que no. Lo bueno de todo esto es que me hizo comprender y replantearme de que esto era simplemente un capricho y, por qué no decirlo, un experimento para tí —quiso hablar pero lo detuve —. Si lo fue, debo decirte que eres una excelente persona de sentimientos. Tienes unos labios y lengua enloquecedores y tus caricias me hicieron estremecer y querer más, sabes explorar cada rincón del cuerpo y eres un semental de primera —lo miré de reojo —. Lo tienes todo, Jaeseop. No tendrás problemas futuros.

—No sé que pensar al respecto —dijo anonadado.

—Agradécemelo. Fui el primer hombre en tu vida sexual y de confianza, por lo que puedes confiar en mi opinión.

—Piensas mucho en tí, pero no en mí.

—Claramente. ¿Sabes por qué? Porque al momento de estar contigo traicioné la razón: esa que me decía que tuviera decencia, respeto por la sangre, y dejé guiarme por el corazón: débil, inocente e ingenuo. Y fue una decisión que me tortura cada día aunque haya disfrutado contigo cada noche y sólo por nuestra madre, AJ.

Lástima es lo que sentía por mi hermano porque no sufrió tanto como yo y menos tomaba conciencia del asunto.

—Pero no te preocupes, me queda poco para salir del instituto. Lo que resultará un alivio para tí porque pienso mudarme.

Después de tomar un gran respiro, de haberme desahogado de estas palabras, volví a mirar a Jaeseop con los ojos aguados y tragándose sus sollozos por el... ¿dolor? Pero era la verdad y la verdad realmente duele.

—Ahora vete —dije por último.

Él salió del baño sin rechistar y muy demacrado... aunque no tanto como yo.

Me tomé unos minutos más en el baño y en vez de relajarme, me dejó gusto a poco por la interrupción.

Cuando regresé a la habitación, él estaba acostado bocabajo en su cama. Yo fui directo al sofá y escuché un sollozo medio fuerte. No podía creer que esto pasaría en serio: verlo llorar más que cuando se disculpó por ultrajar nuestra cama matrimonial, eso me destrozaba a pesar de ser el malo de la película. Así que me dirigí hasta la orilla de la cama y posé mi mano en su espalda.

—No llores, por favor.

—¿Acaso el hombre no puede llorar?

—No seas tonto, yo también lo hice y no es malo.

—Esa vez te dolía porque pensaste que no eras correspondido y fue todo lo contrario. Sin embargo, ahora te quieres ir y dejarme solo —volvió a sollozar.

—No lo veas de ese modo —froté su espalda —. Míralo por el lado positivo de que encontraré un trabajo bueno y podré ayudar a ambos. Sobre todo para tu último año y por si quieres ir a la universidad, también te ayudaré.

—Te irás —recalcó.

—El rubro no está por estos lares y tendré que mudarme para estar cerca el trabajo. Viajar desde aquí es mucho ajetreo y sería más cansador para mí.

No escuché palabras de él y pensé que estaba durmiendo, así que esperé unos minutos más y me levanté despacio para no despertarlo.

—No te vayas —me agarró de la muñeca.

—Es mejor dormir para calmar las emociones, hermano.

—No me gusta que me digas hermano.

—Eso es lo que somos.

—Me importa un carajo.

Tiró de mi y me acercó a él. Me abrazó tan fuerte como si con esto me convencería de quedarme y no dejarme ir. Yo pienso que es ahora cuando comprende cuanto me destrozaba sus arrebatos bruscos y que dolía por dentro.

Me recordaba el momento en el que al abrazarlo le decía que todo estaba bien y que no me importaba que haya tenido sexo en nuestra cama matrimonial. Pero esto no estaba así de bien... También lo abracé y entregué de mi, todo mi amor por él aunque somos correspondidos de mala manera.

—Te quiero, Jaeseop.

—Eso me duele.

—¿Por qué?

—Porque antes me amabas.

Suspiré —. Ahora es distinto.

Con mi cabeza apoyada en su pecho, escuchaba los frenéticos latidos de su corazón: en él oía el miedo... ¿Que si traiciono la razón una vez más para hacer una última vez lo que ambos queremos? Su cuerpo y el mío se llamaban entre sí y era tan notorio en este momento.

—Mírame, AJ —y tan obediente como siempre, lo hizo.

Lo besé levemente pero él me agarró y era tan intenso, desesperado, necesitado como la primera vez. Me tragué las ganas de decirle: Era besarme, no comerme, idiota. Qué más daba. Lo abracé del cuello y me aferré tanto a él como para fundirnos y volver a ser uno.

*     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *     *      *     *     *

Han pasado las últimas dos semanas desde ese encuentro. Un encuentro que no tuvo sólo una vez, sino muchas más y sin descanso. Donde Jaeseop idolatraba mi cuerpo como si fuera una escultura perfecta entre sus manos, donde fue explorando cada parte de mi cuerpo y consiguió que cada una mis sensaciones estuvieran al máximo.

Dios, como iba a extrañar ese momento donde nos olvidamos del mundo, sobre todo de nuestra madre. Ni siquiera quise pensar en si nos habrá escuchado, porque además de hacer el amor, fue sexo duro e intenso.

Bueno... las cosas estaban hechas y de seguro me iré al infierno con esto.

Me encuentro en el baño, arreglándome para mi graduación. Estoy nervioso y el estómago se me encoge de la ansiedad. Tengo que respirar, me repito varias veces, porque tengo que preocuparme de la graduación y del discurso. Sí, un discurso que por unánime, se decidió que representara a la generación de éste año.

—Mamá, ya me voy —ella se encontraba haciendo el desayuno.

—Espera, hijo.

—Tengo que llegar temprano.

—Sólo será un momento, lo prometo.

—Está bien.

Los dos nos sentamos en la mesa del comedor, suspiré y me preparé para el típico discurso de madre/padre a hijo/a egresado.

—Kiseop, hoy serás el estudiante de tu generación con mejores calificaciones de la clase. Me alegra muchísimo que hayas terminado con grandes honores y espero, y así pienso que será, que lo sigas haciendo para con tus trabajos.

—Mamá...

—Déjame terminar. Esto es importante —impresionado por su actitud, me quedé callado nuevamente —. Así como tu futuro trabajo, también espero que tu vida sentimental no tenga problemas.

—Simplemente no he encontrado la persona ideal...

—A eso es lo que voy —carraspeó un poco —. He descubierto que... mis dos hijos son homosexuales.

Se me heló la sangre en el instante que escuché eso. ¿Cómo podría saber eso? ¿En qué momento? El mundo de los hijos perfectos de la madre, debe estar derrumbándose a sus pies y nos está arrastrando con culpa y aún más de mi.

—¿Qué? Mamá, está pensando cosas que no...

—Aún no termino.

—Pero mamá...

—Que me dejes hablar —alzó la voz.

La miré asustado —. Okey —nunca la había visto en ese estado. Tenía lágrimas desbordando de sus ojos y eso me apenaba y destrozaba.

—En un principio me desconcertó. No lo fue tanto cuando los acostumbré a dormir juntos desde pequeños y eso conllevó a que vivieran más unidos, que se quisieran y... demasiado —nos miramos directamente a los ojos —. Lo sé, hijo.

Reí sarcástico —. Mamá, ¿se le safó el tornillo?

—Por supuesto que no —tomó mi mano —. No me preocupa, ¿sabes por qué? —negué con la cabeza —. Porque Jaeseop y tú, no son hermanos, querido.

Ahora, más que helarme la sangre, me congelé. ¿Por qué decirme esto? ¿Por qué?

—Ésta es una culpa que llevo por años. Yo encontraba que no era momento de decirles y te lo digo a tí porque eres mayor y más comprensivo que Jaeseop, que es impulsivo y niñato de mente.

—¿Y qué quiere que le diga?

—No me digas nada. Lo importante es que lo sé todo y más que enojada, estoy tranquila de que hayas quedado en buenas manos. Ahora ven aquí —me levantó de la silla y me abrazó fuertemente. Era uno del que me daba consuelo y me libraba del que creía era un pecado —. Aunque Jae tenga las características que nombré y otras malas, él es un buen chico y se nota el cariño que tiene por tí.

—Gracias, mamá —pero aún me quedaba una duda —. ¿Quién es hijo tuyo?

—Jaeseop —por dentro me apenaba el hecho no ser sangre de ésta mujer hermosa y de buenos ánimos, pero quedaba más que claro que yo comprendería mejor la situación que AJ —. Yo soy tu madre porque soy la que te crié y te vi crecer, ¿entiendes?

—Por supuesto, mamá. Te quiero tanto —ahí la abracé más que nunca y lloré. Ella me decía que llorara todo lo que tenía que llorar porque después de eso venía la sanación y lo nuevo en mi vida. 

—Ya, hijo, que no es la despedida.

Reí —. Sí, lo sé. Lo siento —secó mis lágrimas con su típico pañuelo —. ¿Quién le contará de esto?

—No sé... La verdad que no quiero decirle nada hasta que salga del instituto.

—¿Me dejarías explicárselo?

—¿Podrás?

—Confie en mí —le sonreí —. Entonces, ¿puedo irme?

—Ahora sí, nosotros iremos después. Al mediodía, ¿verdad? —afirmé.

Una parte de mi alma estaba dolida por la noticia pero sin duda estaba más tranquila y en paz. Sólo me quedaba conversar con AJ y creo que será difícil porque no hemos vuelto a hablar desde entonces.

La mañana transcurrió normal. Las clases se organizaban para una entrada y salida limpia, mientras que yo, por el título de popular, memorizaba partes de mi discurso.

En fin, ya era hora y todos nos ubicamos: los egresados adelante, los profesores y demás personas que conformaban la institución en el medio y en la parte trasera, los familiares.

Después de unas presentaciones y discurso del director, venía mi turno. Respiré profundamente y, frente al podio, comencé con el discurso. Hablé de cosas concisas de algunos profesores y rector; de mi amigo Soohyun y de los que conocí a lo largo de mi aventura hasta la graduación.

—Para finalizar, me gustaría agradecer a mi madre por su comprensión, su confianza, su apoyo y decirle que... con sus palabras me ha aclarado una cosa importante y me ha aliviado los pesares que traigo conmigo desde hace meses —la busco a la distancia y nos sonreímos —. También agradecer a la persona que me ha acompañado hasta el día de hoy y que le falta un año para conseguir su cometido. Ese es Jaeseop. Te quiero mucho, hermano. Gracias a todos.

Con aplausos volví a mi asiento y me alegré de haberlo hecho bien. Ahora se venía lo último y me sentiría libre.

—¡Aleluya, hermanos! —gritó feliz Soohyun cuando terminó el evento.

—Me avergüenzas —bromeé.

—Hay que disfrutar de nuestra libertad.

—La que se termina en dos meses porque toca trabajar.

—Ay, no me lo recuerdes. Será peor, lo sé, pero quiero descansar y viajar por lo menos.

Rodé los ojos —. Bueno, como ya tienes tus panoramas, yo tengo las mías y las comenzaré desde ahora. Nos vemos después.

—Así será —nos dimos el tipíco saludo de manos y se fue junto a su familia.

A mí me costó encontrarlos unos diez minutos.

—¡Hijo, felicitaciones! —ella me apretujó que casi sentí ahogarme.

—Mamá, gracias —le dije al oído —. Si hago algo, ¿no te va a incomodar? —me alejó de ella para darme un beso en la frente y negó con la cabeza.

—Los dejo, voy a saludar a unos conocidos.

Cuando la vi perderse entre la gente, tomé valor y como AJ no quería iniciar conversación, comenzaría yo.

—Entonces...

—Felicidades —dijo y sonrió.

Hice lo mismo pero estaba inquieto —. Gracias —solté un aire pesado y volví a respirar —. ¿Sabes? Agradezco los momentos y creo que a tu lado fueron los mejores.

—Pienso lo mismo, sólo que se interpuso el hecho de que somos hermanos —hizo una mueca.

—¿Qué pasaría si... eso no fuera cierto? —observé detenidamente su reacción y cuando me miró... Dios mío, es como si con sólo su mirada me desnudara y volvía a sentir el cosquilleo de poder hacer algo.

—Te agarraría y te besaría sin importar nuestro alrededor.

—Hazlo.

—¿Qué? —lo dejé boquiabierta.

—Hazlo —dije nuevamente.

—Está mamá aquí, todas estas personas y...

—A mí no me importa —lo agarré de la nuca y le planté un beso con el cual no podía dudar. Se aferró a mi cuerpo y yo al de él.

No me imagino la cara de poema que tenían todos los que nos conocían. No eran mi problema, yo me fijaba solamente en AJ.

—Qué es esto. ¿Una clase de rebeldía? —me susurró sobre los labios.

—Llévame a casa —exigí y él sonrió.

Camino a casa, le conté el error que cometí al haberle pedido tal estupidez y como me sentía en ese proceso. Él, de igual manera, se sinceró conmigo y admitió no haberse acostado con ninguna chica y le creí totalmente. También hablamos de lo que me había contado mi madre y quedó tan atónito como yo. A pesar de eso, él estaba feliz.

—Así que podemos hacer todas las cosas que queramos —decía mientras me lamía el cuello y nos quitábamos la ropa encaminándonos a la habitación.

—No todas, porque mamá puede escuchar —desabroché la camisa perfecta que amoldeaba su cuerpo.

—Ahora estamos solos. Todo lo que yo quiera.

—Está bien —como quería complacer cada una de sus fantasías, lo llevé directo al baño, cerrando la puerta tras nosotros —. Sé que no es el instituto pero por aquí podemos empezar —reí juguetón y nos adentramos en la bañera. Dejé correr el agua de la ducha y mi vista se deleitó con su cuerpo mojado.

—Creo que estabas esperando esto —me acercó a él —, ¿pero no crees que es muy peligroso?

—Podemos hacerlo —lo besé —. Podemos arrodillarnos.

—Claro. Por supuesto —rodó los ojos.

Unos cuantos besos, unas cuantas caricias y ya tomamos nuestros ritmos. Él deseaba agarrarme, sostenerme entero, y yo quería que así fuera. Entregándome por completo a su lengua que recorría mi cuello y mi torso electrificándome el cuerpo, me dejé llevar por esa sensación de calor agradable que me incitaba a pedir más de él.

Nos arrodillamos y Jaeseop me preparaba para el siguiente paso que me desesperaba. No demores tanto, le dije y él sonreía malvadamente porque sabía de mi impaciencia. Sentí sus dedos revolotear en mi interior y yo mismo movía las caderas ante el deseo de estar completo.

—Apúrate.

—Tranquilo, mi ángel.

Desesperado por tanta tardanza, por fin pude sentir su miembro tocar mi entrada y en mi interior. ¿Qué más podía pedir? Esto es lo que el destino quiso para mí: tener a mi lado a alguien que complementara conmigo. Una pieza justa de mi puzzle de vida.

Dejé de pensar, olvidé lo que es el cansancio, mi cuerpo se volvió sensitivo y activo: quería sentir más a AJ. Más rápido, más profundo, errático pero que cuando pasaron los minutos, se volvió lento, tranquilo, relajado e intentando disfrutarlo por más tiempo en vez de acortarlo. De algo bruto a algo más cariñoso, a algo más conocido... algo más de pareja y eso me encanta.

—Jae... —supliqué.

—Sí, estoy listo.

Nuevamente volvió a sus estocadas enterrándose tan dentro de mí que con unas más, mi cuerpo y yo gritamos del éxtasis en ese instante; sintiendo como AJ lograba lo mismo, sintiendo el calor de su esencia.

Pienso que con él, todos estos momentos serán parecidas a la primera vez. A distinto modo a pesar de que nuestros cuerpos se conocen.

No me aburriría de esto.

Agitados y bañados en sudor y agua, nos sentamos frente a frente en la bañera.

—Te amo —habló él primero.

—Yo te amo más —y era la verdad y estaba permitido.

De repente, alguien golpeó la puerta bruscamente. Esa persona debe ser...

—¿Mamá? —ambos gritamos espantados.

Decir que nuestras caras era del todo chistosa cuando salimos del baño mientras mamá nos regañaba, tironeó nuestras orejas como cuando éramos pequeños. Eso, en vez de asustarme, me hizo sonreír al recordar aquellas palabras de que seguía siendo su hijo a pesar de todo.

Y Jaeseop... Bueno, Jaeseop se fue castigado a la habitación, pero en la noche tendríamos nuestro momento para estar juntos y más que nada, nuestra libertad de amarnos.